Bicicletas aumentadas

Escuchando: Bicycle Race (Queen)

Logotipo de mi capa

Vuelvo al ataque: después de jugar con la realidad aumentada en las casetas de pinchos durante la Semana Grande de Santander, acabo de publicar una nueva capa para el navegador Layar. Esta vez con iconos personalizados e información práctica en tiempo real.

Para los que se hayan perdido: Layar es una aplicación gratuita disponible para móviles iPhone y Android, que nos permite observar la realidad con otros ojos. Se usa la cámara del móvil para explorar nuestro entorno, pero el programa superpone información que nos pueda ser de interés. El tipo de información que nos muestra depende de la capa que tengamos cargada en ese momento: información turística, restaurantes ceranos, etc. Además, nos puede guiar hasta ese punto, o podemos llamar por teléfono, consultar una web relacionada…

En este segundo experimento me he centrado de nuevo en la información local, y en concreto en el mundo de la bicicleta en Santander: carriles, aparcamientos y estaciones de alquiler.

Para poder probarlo, es necesario tener instalado Layar (gratuito, se consigue a través de la tienda de aplicaciones de Apple o de Android, según el caso). Una vez en nuestro dispositivo, basta con buscar la capa santanderbici, o buscar entre las capas locales (sólo aparece en el listado cuando nos encontramos en Santander o alrededores).

A partir de entonces ya podremos explorar, pudiendo además refinar la búsqueda de puntos de interés: podemos solicitar que nos muestre puntos de todo tipo, o sólo algunos de ellos (aparcamientos, carriles, estaciones); podemos indicar la distancia máxima a la que queremos buscar, o incluso añadir palabras clave a la consulta.

En el caso de las estaciones municipales de alquiler de bicicletas (TusBic) además de informar sobre su posición incluyo los detalles en tiempo real sobre su estado: bicis disponibles o huecos libres para aparcar. Oficialmente la empresa que lo lleva sólo ha lanzado una aplicación para iPhone que ofrece esta información. Gracias a Layar y a mi capa los usuarios de Android ya no estamos discriminados, y tanto unos como otros tienen acceso a muchos más puntos de interés.

Capturas de pantalla

Por ejemplo, algunas situaciones que nos puede resolver esta capa son:

– Quiero alquilar una bicicleta municipal, ¿cuál es la estación más cercana? ¿tiene bicicletas disponibles?

– He alquilado una bicicleta municipal y tengo que devolverla. ¿Hay huecos en la estación que me interesa? Si no es así, ¿cuál es la siguiente más próxima?

– Quiero buscar un aparcamiento para bicicletas en el Sardinero. ¿Cuál es el más cercano? ¿cómo llego hasta allí?

– Acabo de alquilar una bicicleta y quiero saber cuáles son los carriles-bici más próximos, y hasta dónde llegan.

A mí, personalmente, me parece práctico y pienso utilizarlo a menudo. Como en la anterior ocasión, las pruebas, sugerencias y comentarios serán siempre bienvenidos; y si alguién conoce algún punto de interés que no aparezca en el listado, que me avise para incluirlo.

Seguiremos pedaleando.

PD: Al César lo que es del César; gran parte de los puntos que aparecen en la capa han salido de observaciones propias, pero los he completado gracias al trabajo de algunas páginas de la región que se dedican a difundir todo lo relacionado con este tema. Mención especial por tanto a Santander en bici y a su gran mapa, y al listado de aparcamientos de Cantabria ConBici; gracias a ellos descubrí puntos que no conocía…

Están trabajando en ello

Escuchando: Upstairs in my house (Men at work)

Estado de la reforma

A pesar del aspecto de escombrera que presenta actualmente, y de los retrasos que agosto impone, nos siguen asegurando que la reforma de nuestro piso terminará puntualmente. Si es así, ya ha pasado el ecuador de la espera. Algo más se retrasará la cosa, seguro, y seguiremos pasando el rato buscando el sofá adecuado o el colchón perfecto, optimizando la distribución de la cocina o completando la lista de la compra en Ikea. Nuevas aficiones para nuevos tiempos.

Seguiremos informando.

La Rápita

Escuchando: Looking for the Sun (Niño y Pistola)

La Rápita

Por segundo año consecutivo nos hemos esforzado en crear una tradición: aprovechando la invitación de unos amigos hemos desconectado perdiéndonos en el Delta del Ebro, disfrutando de las aguas tranquilas del mediterráneo, del sol, del calor y de la gastronomía local.

Un trabajo duro, pero alguien tenía que hacerlo.

Esperamos poder repetir, aunque sigamos cumpliendo con otras tradiciones: la de sufrir alguna que otra tormenta veraniega.

De vuelta en la tierruca, el lunes al menos saluda con sol. Seguiremos informando.

Casetas aumentadas

Escuchando: Virtuality (Rush)

Captura de pantalla

El viernes comenzaron las fiestas en Santander, su Semana Grande, y con ella uno de los acontecimientos más esperados desde hace un par de años: la apertura de las casetas repartidas por toda la ciudad, que siempre consiguen sacar a todos a la calle para disfrutar de sus pinchos.

Este año aporto mi granito de arena friki para disfrutar de la selección de pinchos: hace un rato he publicado una capa para el programa Layar, con toda la información de las casetas.

¿Qué es Layar y para qué sirve? Se trata de un programa gratuito para móviles Android e iPhone (lo siento por los demás, de momento es lo que hay) que ofrece capas de realidad aumentada. ¿Mande? ¿Realidad aumentada? Sí, un nombre un poco pomposo para algo muy sencillo y muy divertido: se usa la cámara del móvil y el GPS para orientarnos, y el programa superpone en la imagen que vemos en la pantalla información adicional, en este caso sobre las casetas de pinchos.

Ejemplos prácticos: ¿cuáles son las casetas más cercanas? ¿qué pinchos ofrecen en la siguiente zonas de casetas? ¿cómo puedo llegar a una caseta en la que tengan alguna brocheta? ¿qué casetas están a menos de 200 metros? ¿qué ofrecen en la caseta de El Pícaro, por ejemplo? Todo esto se puede averiguar rápidamente gracias a Layar y a mi capa. Y si no sabemos cómo llegar, el programa ofrece indicaciones gracias a Google Maps.

Para usarlo, sólo hace falta instalarse el programa Layar (desde el Android Market o desde la App Store, gratis en ambos casos). Una vez instalado, hay que buscar y cargar la capa «casetas2010«, o directamente buscar capas locales y aparece ahí. Y con eso conseguido ya sólo queda jugar un poco. Tenemos una especie de radar en pantalla que nos indica dónde hay algo interesante, y podemos realizar búsquedas o limitarlas por distancia.

Que sí, que es friki, ya lo sé. Pero ha sido un ejercicio de estilo, y si alguien lo encuentra útil, pues genial. Se agradecerán comentarios y sugerencias si alguien lo utiliza. Es una ocasión como otra cualquiera de fardar de móvil, de usar el GPS que nunca encendemos (aunque sin él Layar también se orienta razonablemente bien) y de no perdernos ni un sólo pincho.

Con el móvil o sin él, estamos en fiestas… ¡nos vemos en las calles!

Campeones

Escuchando: We are the Champions (Queen)

Poco futbolero soy, bien lo saben los que me conocen. Pero con los mundiales suelo hacer excepciones, en los partidos de la selección (sólo me perdí el de Suiza este año). Supongo que tal y como está el patio todos hemos acabado volcando nuestras esperanzas en el mundial… no recuerdo haber vivido otro con esta ilusión desde que Panini no me sonaba a bocadillo y pegaba los cromos de Arconada en el álbum de Naranjito.

Ayer el país se paralizó, lo pude comprobar en Santander porque sacrifiqué el primer tiempo para darme una vuelta por la ciudad con la cámara. Luego publico algunas de esas fotos. De vuelta en casa, viví el resto del partido con el corazón en un puño, como el resto del país.

Seamos realistas: ni la monarquía ni gaitas. Lo que consigue unir de verdad a todo el país, o casi, es el fútbol. Ayer millones de personas gritamos, aplaudimos y saltamos a la vez. En una España en la que sacamos divisiones de los asuntos más triviales, es un alivio disfrutar de jornadas así, en las que las banderas significan lo que son: un trapo, unos colores, algo con lo que identificarse, alejándolas de los tintes políticos e ideológicos que tanto daño nos suelen hacer.

Esa es una razón para engancharse a la Roja. La otra, mi preferida, es la simpatía que uno acaba sintiendo por nuestra selección. Muchas veces me da la impresión que de la muchachada que nos sucederá ha perdido totalmente el norte y tengo ganas de ir corriendo a hacerme un plan de pensiones. Y entonces va uno y se sorprende al comprobar que nuestros representantes futboleros no sólo juegan bien, sino que lo hacen como un equipo, sin héroes y como una piña. Derrochan humildad, nobleza (y no esos holandeses barriorrojeros que vimos ayer), simpatía, buen rollo y naturalidad, mucha naturalidad. Ahí quedan las lágrimas y los besos para demostrarlo.

Es para estar orgulloso de ellos. ¡Enhorabuena campeones!

Fiesta de Portugal

Escuchando: Five minutes of everything (The Gift)

Con eso de que Santander quiere ser Capital Cultural Europea en 2016, los barrios de la ciudad han quedado identificados con los distintos países de la Comunidad. Aprovechando que ayer domingo era 25 de abril, la recién nacida asociación Sol Cultural convirtió su calle del Sol en una fiesta ambientada en Portugal, festejando su fiesta nacional y la Revolución de de los Claveles.

Vino verde, bacalao, fados, charlas sobre el país vecino, exposiciones fotográficas, recitales, niños, concursos, magia, videoarte y muchas cosas más se sucedieron en una calle abarrotada de gente, un domingo de sol de esos en los que es pecado quedarse en casa, y más perderse iniciativas tan interesantes y tentadoras.

Obrigado.

Vuelta a la Escuela

Escuchando: School’s rules (Phoenix)

Esta mañana me han llamado para darme la noticia: ha terminado el proceso burocrático y el de selección, y parece que volveré de nuevo a la Universidad, pero esta vez como profesor asociado, con unas pocas horas a la semana en las que echaré una mano en temas de bases de datos y de programación. Así que… seguiremos enseñando.

Recuerdos de cuando hice el Chanquete

Escuchando: Virtuality (Rush)

Hace unas semanas estaba dando una charla sobre Redes Sociales en un colegio y conté una anécdota propia, una batallita de abuelo: corría el año 1995, más o menos, y acababa de empezar la carrera de Teleco. Algunos compañeros de clase se iban transformando en amiguetes, y uno de ellos (¡ese Berni!) estaba una tarde metiendo comandos crípticos en un ordenador del aula de informática. Le pregunté: ¿qué es eso? Y recuerdo perfectamente su respuesta: Es Internet.

Y es que parece mentira, pero hubo un tiempo en el que no teníamos a mano Internet, ni Google ni nada de eso. Y algunos lo fuimos descubriendo poco a poco, en la Universidad. Fue una época en la que todo era nuevo, y nos pasábamos el día investigando, probando y haciendo trastadas. Con el tiempo, la Universidad proporcionó a los estudiantes una dirección de correo y acceso a Internet a través de un servidor Linux, todo en modo texto. Cuando pillábamos algún equipo libre con entorno gráfico y podíamos arrancar un Netscape era una fiesta. Pero por lo general nos conformábamos con leer el correo con Pine, navegar sin imágenes con Lynx, meternos en algún IRC, o chatear con otros usuarios de la universidad, antes de que llegase el Messenger y sus florituras.

Con los años, las cuentas de correo se asignaron automáticamente a todos los estudiantes (el nombre de usuario estaba formado por las siglas uc más un número), pero como nosotros las habíamos pedido mucho antes, nuestros usuarios denotaban veteranía. El mío era el uc54. Y con ese nombre de usuario pasé muchas horas conectado al servidor de la Universidad a través del que los alumnos accedíamos a Internet. Un servidor mítico, por aquellas fechas: el cclx1.

Con el tiempo, llegaron los navegadores tal y como los conocemos ahora, las conexiones a Internet se hicieron más comunes, accesibles y coloridas. Pasar por el cclx1 fue perdiendo sentido, y un día llegó el final: el Centro de Cálculo (hoy Servicio de Informática) iba a apagarlo definitivamente.

La imagen que encabeza estas líneas es la prueba de que, como homenaje nostálgico, permanecí conectado al servidor hasta su final, el 15 de diciembre de 1999, a las 10:44 de la mañana. Hice una captura de pantalla del momento, la imprimí, y adornó mi puesto de trabajo en la Universidad durante años. Incluso sufrió los efectos de unas goteras, que arrugaron el papel en la pared.

Hace unos días, en una visita a la sala donde pasé tanto tiempo (qué grande, el V-Pino) volví a encontrar esa vieja captura de pantalla y me la traje a casa. Sí, sé que todo esto es muy friki, pero estoy seguro de que a más de uno leer estas líneas le habrá traído muchos y buenos recuerdos. ¿O no?

Seguiremos informando.

Intelect (o Scrabble)

Retomo el repaso a nuestra ludoteca, dedicando unas líneas a uno de los juegos de palabras más famosos que existen, si no el que más: el Scrabble. O mejor dicho: Intelect, que es el que tenemos en casa. Se trata de una versión del juego fabricada en España por Falomir, idéntico en todos sus aspectos a Scrabble (siempre me ha sorprendido el catálogo de esta marca patria, muy inspirado en otras) excepto en un par de pequeños detalles: la ausencia de comodines (Scrabble incluye dos fichas en blanco que pueden sustituir a cualquier letra) y su precio (sensiblemente más económico).

Fue uno de los primeros juegos que compramos juntos para nuestra casa, por lo que le tenemos especial cariño. Más ella, supongo: siempre gana. En cualquier caso, Scrabble o Intelect son dos grandes juegos, imprescindibles para los aficionados a los juegos con letras y palabras, todo un mundo.

Nuestra versión de Intelect es la básica. No es la única que fabrica Falomir: existe una versión más cuidada llamada Luxe, otra para niños (Junior), versiones magnéticas en tamaño normal y de viaje (no muy prácticas, por lo que he oído: las fichas son muy finas), un Intelect 3D (en el que las letras se pueden apilar, un clon del juego Palabras Arriba que tuve de niño), e incluso un Intelect Vertical que es una mezcla del juego con el Conecta 4 (Coloca 4 según Falomir).

Caja de Intelect

De Scrabble se distribuyen en España también varias versiones: la clásica y una Junior para niños son las más habituales, pero existe también Mi primer Scrabble, ediciones de viaje y de bolsillo (magnética ésta última), y versiones con dados y cartas. Me centraré en esta ocasión en las versiones tradicionales o clásicas del juego.

Scrabble es un juego con solera. A principios de los años 30 del pasado siglo, el norteamericano Alfred Mosher Butts ideó Lexico, un juego de palabras sin tablero que al cabo de un tiempo evolucionó, perfeccionó sus reglas y pasó a jugarse en un tablero de 15×15 (como el actual) con el nombre de Criss-Crosswords. El nombre ya indica su mecánica de juego: las palabras cruzadas, al estilo de los crucigramas.

En 1948, James Brunot -amigo de Butts- se lanzó a la aventura de comercializar el juego a gran escala, simplificando las reglas de puntuación y cambiando su nombre a Scrabble. Tras unos años de fabricación artesanal en los que la empresa perdía dinero continuamente, la fama del juego fue creciendo y los pedidos se multiplicaron. El resto es historia, se ha convertido en un entretenimiento universalmente conocido, y sus fichas de plástico con una letra y su puntuación son todo un icono (hasta el punto de tener tipografías exclusivas, como la que he utilizado para el título de esta página).

El tablero de Intelect es idéntico al de Scrabble: una cuadrícula de 15×15 casillas, algunas de ellas coloreadas indicando puntuación especial al usarlas. Existen 98 fichas cada una de ellas con una letra y su puntuación correspondiente. La distribución de letras y sus cantidades varían de un idioma a otro, para adecuarse a cada país. Scrabble incluye además, como contaba antes, dos fichas en blanco que sirven como comodines: pueden sustituir a cualquier letra pero no suman puntos. Las fichas de Intelect son de madera, mientras que las de Scrabble son de plástico.

Fichas de Intelect

La mecánica del juego es muy fácil. Cada jugador coge 7 letras al azar y las coloca en su atril. Se selecciona a la persona encargada de abrir la partida, y ésta coloca una palabra en el tablero pasando por la casilla central, anotando el número de puntos conseguido. Al utilizar la casilla central, la puntuación se multipilica por dos.

Calcular las puntuaciones es sencillo: se suman los valores de cada una de las letras utilizadas. Existen casillas especiales que modifican la puntuación: doble letra, triple letra, doble palabra, y triple palabra. Esto es, si utilizamos al escribir una palabra una casilla de doble o triple letra contaremos el doble o el triple (respectivamente) del valor indicado en la ficha utilizada en esa casilla.

Si la casilla que utilizamos es de doble o triple palabra, se suma normalmente el valor de todas las letras y el resultado final se multiplica por 2 ó 3, según corresponda. Se pueden utilizar varias bonificaciones en una misma palabra; por ejemplo, podemos utilizar puntos dobles en un letra, y triplicar el resultado final de la suma de puntos de la palabra. Todo es cuestión de elegir bien las casillas a utilizar.

Casillas con bonificaciones

Se pueden extender palabras ya existentes: si está escrito NUECES podemos añadir CASCA y generar la palabra CASCANUECES. En este caso contaremos la puntuación de todas las letras de la palabra, no sólo de las cinco que hemos añadido. Eso sí, para las bonificaciones de puntos en casillas especiales sólo cuentan las cinco letras añadidas. Si se utilizan las 7 fichas del atril en un único turno, se obtiene una bonificación adicional de 50 puntos.

Además de extender palabras, lo normal es crear otras nuevas, que deben cruzarse con alguna existente, al estilo de los crucigramas. Ojo, que todo lo que se escriba en el tablero debe tener sentido, en horizontal y en vertical. Es frecuente que al escribir una palabra en horizontal, se generen nuevas palabras en vertical, o viceversa. Todas cuentan para la puntuación, y las fichas comunes se cuentan para cada palabra creada. Se admiten todos los términos que aparezcan en el diccionario, conjugaciones verbales incluidas, y nombres propios y abreviaturas excluidos. Durante todas las partidas suele haber alguna polémica, por lo que no es mala idea tener un diccionario a mano para resolver dudas (¡pero sólo para eso!).

Cuando un jugador termina su turno (extendiendo o añadiendo una única palabra en horizontal o en vertical), suma sus puntos, los añade a su puntuación total, y coge tantas letras como haya utilizado para reponer su atril.

El juego termina cuando ya no quedan más fichas disponibles para coger. Los jugadores continuan la partida hasta que colocan todas sus letras, si es posible. Si alguno de ellos termina con fichas en su poder (por no poder crear con ellas ya ninguna palabra) resta de su puntuación final el valor de esas letras. Si un jugador termina sin fichas, suma a su puntuación final los puntos de las letras en posesión del resto de jugadores. La persona con mayor número de puntos gana la partida.

La clave del juego es, sin duda, tener un buen vocabulario (sobre todo de palabras cortas, exclamaciones, interjecciones, etc.) y buena vista para utilizar las casillas con bonificaciones especiales. Hay que recordar que el objetivo es conseguir el mayor número de puntos, y eso no siempre se consigue utilizando muchas fichas, sino las justas y necesarias. Vamos a ver un par de ejemplos de esto (seleccionados con ayuda de la experta de la casa en Intelect).

Primer ejemplo. El tablero de juego está aformado por las siguientes palabras:

Ejemplo 1, tablero

En nuestro atril, disponemos de las letras V (4 puntos) y S (1 punto).

Ejemplo 1, atril

Una buena opción es escribir la palabra VES utilizando la E de HUELLAS, tal y como se muestra en la imagen:

Ejemplo 1, VES

La letra V la hemos colocado en una casilla de doble palabra, por lo que el recuento de puntos será: V (4 puntos) + E (1 punto) + S (1 punto) = 6 puntos, que se multiplican por dos gracias a la casilla especial. Total: 12 puntos.

Veamos una alternativa. En lugar de escribir VES, vamos a utilizar nuestras dos letras para extender la palabra ACÁ y convertirla en VACAS (los acentos no se tienen en cuenta en este juego). Además, al hacerlo creamos otras dos palabras en vertical: VI y SAL.

Ejemplo 1, VACAS

Calculemos la puntuación con esta jugada. Por la palabra VACAS obtenemos la suma de los puntos de sus letras, con la S puntuando doble. 4 + 1 + 3 + 1 + 2×1 = 11 puntos.

Por la palabra VI conseguimos 4 + 1 = 5 puntos.

Por último, con la palabra SAL (la S vuelve a puntuar doble) obtenemos 2×1 + 1 + 1 = 4 puntos.

La puntuación total de esta jugada es por tanto 11 + 5 + 4 = 20 puntos, 8 puntos más que con la primera opción que habíamos valorado. Vemos que con las mismas fichas obtenemos mejor o peor puntuación dependiendo de dónde las coloquemos, qué casillas de bonificación podamos aprovechar, y cuántas palabras generemos mediante cruces con las ya existentes.

Veamos otro ejemplo. En este caso el tablero se encuentra tal y como se muestra a continuación:

Ejemplo 2, tablero

En el atril disponemos de las siguientes fichas:

Ejemplo 2, atril

Podemos utiizar gran parte de nuestras fichas para escribir SENADO aprovechando la N de IMAN.

Ejemplo 2, SENADO

No cubrimos ninguna casilla de bonificación, por lo que la puntuación obtenida es directamente la suma de cada letra: 1 + 1 + 1 + 1 + 2 + 1 = 7 puntos.

En cambio, con una única ficha podemos obtener una puntuación mayor, si aprovechamos la A de IMAN para escribir AH, colocando la H en una casilla de puntuación triple de letra.

Ejemplo 2, AH

La puntuación en este caso es 1 + 4×3 = 13 puntos. Casi el doble, y sólo hemos utilizado una de nuestras fichas.

La fama del Scrabble ha trascendido el ámbito del tablero, y existen versiones para ordenador, consolas, dispositivos portátiles… e incluso ha llegado a las secciones de pasatiempos de los periódicos. Así, el diario Público suele incluir retos de Scrabble, creados por Enric Hernández, campeón del mundo de Scrabble en 2008. Propone un tablero y 7 letras, y el objetivo es conseguir el mayor número de puntos. Lo habitual es que gran parte de las palabras que utiliza no las conozca de nada.

Scrabble en Público

Como ya he contado, en casa no tenemos Scrabble, tenemos Intelect. Pero no sólo uno, tenemos una edición infantil, recuperada hace poco de un trastero, de marca CEFA (Celulosa Fabril, por entonces). Toda una joya arqueológica.

INTELECT infantil

Esta edición tiene un tablero con dos caras. La parte azul tiene impresas algunas palabras, y el objetivo del juego es ir «cubriéndolas» con las fichas correspondientes, obteniendo un punto por cada palabra terminada. Está pensado para los niños más pequeños.

INTELECT infantil, tablero azul

La otra cara del tablero es naranja y sus casillas están limpias, sin letras ni bonificaciones. El mecanismo en este caso es similar al juego para adultos, pero simplificando la puntuación: un punto por letra, independientemente de cual sea.

INTELECT infantil, tablero naranja

Las fichas de este vetusto Intelect infantil son de plástico (como las de Scrabble), pero no disponen de puntuación, para hacer el juego más sencillo. En la siguiente imagen se compara una ficha de Intelect infantil con otra del Intelect actual.

Fichas de INTELECT infantily actual

No jugamos a la versión infantil, pero algunas de sus fichas tienen especial protagonismo en casa. El cartel de nuestro cuarto de los juguetes está creado con ellas.

Cuarto de los juguetes

Para terminar, una anécdota. De viaje por Guadalajara, visitamos el pueblo de Pastrana, aparcando el coche en la Plaza del Moco. Cuando volvimos a por él, descubrimos que junto a un contenedor de basura alguien había dejado unas cuantas cajas de juegos. Nada interesante, salvo un Intelect edición Luxe, totalmente impoluto y sin estrenar. A saber por qué había terminado en la basura, pero una amiga se lo acabó llevando para casa.

En fin: así es el Scrabble, o el Intelect, lo que tengáis más a mano. Uno de esos juegos básicos en cualquier ludoteca, sobre todo para aficionados a jugar con palabras. No es el único juego que tenemos con esa temática, pero el resto los dejo para posteriores entregas.

Seguiremos jugando.

Enlaces:
Página oficial de Scrabble
Falomir Juegos
Scrabble en la Wikipedia
Scrabble (e Intelect) en GameBoardGeek

Romanticismo a la fuerza

Escuchando: Golden Heart (Mark Knopfler)

Sí, hoy es San Valentín. Afortunadamente, los dos pensamos lo mismo en ese sentido: cualquier otro día es una fecha mejor para demostrar afectos y amoríos. San Corte Inglés satura y edulcora en exceso.

Sin embargo, hoy hemos terminado con el corazón encima de la mesa. El frío y la pereza han conseguido que baje a por el pan y el periódico algo más tarde de lo habitual. Resultado: mi panadera se había quedado sin existencias, y sólo tenía pan sin sal, o de San Valentín. Haciendo de migas corazón opté por la segunda opción.

Eso sí, duró poco. El hambre nos rompió el corazón.

Seguiremos informando.