Fiesta de Portugal

Escuchando: Five minutes of everything (The Gift)

Fiesta de Portugal

Con eso de que Santander quiere ser Capital Cultural Europea en 2016, los barrios de la ciudad han quedado identificados con los distintos países de la Comunidad. Aprovechando que ayer domingo era 25 de abril, la recién nacida asociación Sol Cultural convirtió su calle del Sol en una fiesta ambientada en Portugal, festejando su fiesta nacional y la Revolución de de los Claveles.

Fiesta de Portugal

Vino verde, bacalao, fados, charlas sobre el país vecino, exposiciones fotográficas, recitales, niños, concursos, magia, videoarte y muchas cosas más se sucedieron en una calle abarrotada de gente, un domingo de sol de esos en los que es pecado quedarse en casa, y más perderse iniciativas tan interesantes y tentadoras.

Obrigado.

Letras y más letras

Escuchando: Bookshop Casanova (The Clientele)

Comenzaba el día diciendo en mi twitter que por mucho que avance la tinta electrónica, los que aprendimos a leer con un libro entre las manos seguiremos disfrutando como niños con ellos. Supongo que es cuestión de fetichismo, ya. Da igual, cada año, cuando llega el Día del Libro acabo pasando el rato en alguna librería y saliendo de allí con algún volumen que sumar a la biblioteca de casa.

Por espacio y por presupuesto, he tenido que tomar otras medidas, también: esta semana he tenido algún rato libre y he hecho alguna incursión fugaz a la nueva Biblioteca Central de Cantabria, que aún no conocía. Mucho jaleo hubo con el presupuesto, con la contratación, con los fondos… pero el caso es que tenemos una biblioteca en un edificio que ha quedado bastante bien, y con un catálogo que crecerá, pero que de momento tiene una cómic-teca muy jugosa. He estrenado mi carnet de lector con Las calles de arena, de Paco Roca (muy bueno, aunque me quedo con Arrugas) y Persépolis (un clásico ya, que todavía no había caído en mis manos).

Aparte de eso, ando leyendo La conjura de los necios, de John Kennedy Toole, y empiezo a comprender la fama que tiene el libro. Por ahí anda también el pequeño volumen de Socorrismo, la incursión del chinarro Antonio Luque en el mundo de las letras impresas. Me lo traje de la librería Anti de Bilbao (gran descubrimiento) y en cuanto tenga un rato le dedicaré el tiempo que se merece.

Y como no puedo evitarlo, he salido hoy de una librería (¡qué ambiente!) con algunos libros más. Viñetas absurdas a cargo de Andy Riley y su Hágalo usted mismo, y un poco de literatura japonesa: After Dark de Murakami (le tenía ganas) y El Ganso Salvaje de Ogai Mori, por impulso y porque había leído algo sobre él que me había gustado. Dejé un par de libros de Daniel Pennac que me faltan, porque en algún sitio había que parar. Ah, y salí también con una flor. No ha sido rosa, sino clavel. Quizás para ir preparando la fiesta dedicada a Portugal del domingo en la calle del Sol.

No digo más. Voy a leer un rato, que es lo que toca. Seguiremos informando.

Scrabble: nombres propios e iPad

Hablaba hace poco por aquí del Scrabble, y estos días me he encontrado con un par de noticias curiosas sobre este juego. La primera, que parece que se van a modificar las reglas para permitir el uso de nombres propios (inválidos en el juego hasta ahora). Dicen que lo hacen para que resulte más sencillo a los jugadores más jóvenes, ese grupo de gente que presta más atención a las consolas que a los juegos de mesa. Yo creo que seguiré jugando como hasta ahora: no hay diccionarios para nombre propios, y las discusiones pueden llegar a ser eternas.

La otra novedad sobre el juego es su versión para el iPad, el nuevo dispositivo que ha presentado Apple esta semana en Estados Unidos. Su funcionamiento se puede observar en el vídeo de arriba, y resulta sorprendente cómo permite jugar con varios dispositivos, incluso utilizando iPhones como bandejas para las letras.

[ELM]Obviamente, después de asombrarme por este uso de la tecnología, he llegado a la única conclusión posible, la misma que han plasmado de manera genial en esta tira cómica:

Tira cómica sobre el Scrabble en el iPad

Y es que gastarse 1700$ para echar una partida en casa a un juego de 10$ no parece una opción muy inteligente. El futuro está aquí, y estoy seguro de acabará afectando a los juegos de mesa… pero de momento yo prefiero mis tableros, y mis fichas de madera y plástico para las reuniones con los amigos.

Seguiremos jugando.

El secreto de la felicidad en un bolso, leísmos y otros eslóganes.

Escuchando: Tu pequeña tienda (Manolo García)

Ir de compras por Santander siempre ha sido una experiencia curiosa. En general, la antipatía del ramo ha conseguido que los centros comerciales del extrarradio no parezcan tan mala idea. O las compras por Internet, ya puestos. Las generalizaciones son siempre malas, existen honrosas excepciones y la tendencia está cambiando, pero los santanderinos siempre nos sorprendemos cuando entramos en una tienda fuera de Santander y no necesitamos pedir perdón por molestar.

Con este panorama, es lógico que estos días nuestras calles más céntricas exhiban la cartelería de una campaña para potenciar las compras por nuestras calles. No todo tiene que ser campaña, claro está: tiene que venir acompañada de un mejor trato, de horarios más flexibles (no hablo de abrir en festivos, pero si un comercio no abre un sábado por la tarde, que no se queje de éxodos a grandes superficies), de mayor oferta…

Con todo, la campaña es original, con productos expuestos en marquesinas de autobús, carteles en el suelo… todo muy bonito y muy moderno, aunque hay cosas que me chirrían un poco.

La fotografía que ilustra estas líneas contiene dos ejemplos de carteles que se han colocado en las aceras del centro. El de la izquierda hace daño a la vista, y cuando lo fotografíé alguien ya había intentado corregir el léismo galopante.

Vale que por estas latitudes le tengamos mucho cariño al le, y se nos escape más de lo recomendable… pero una cosa es un desliz al hablar, y otra muy distinta (y mucho más grave) es preparar, encargar, imprimir y publicar toda una campaña de marketing sin que nadie en todo el proceso sea capaz de detectar un error tan evidente. Todo ello pagado con dinero público, claro está. No sé quién habrá sido el responsable final del léismo, pero está claro que ni en el Ayuntamiento ni en la empresa encargada de la campaña (Planilandia, según cuenta @djsponge) tienen muy claro eso de los pronombres personales. Muy triste. Al menos, acentúan las mayúsculas.

El otro cartel está escrito correctamente, pero cada vez que lo leo me deja cierta inquietud. ¿Soy el único al que le parece especialmente frívolo? No sé, no me gusta. Dicen que el dinero no da la felicidad, pero parece que los bolsos sí. Qué cosas.

Seguiremos informando.