Cantabria sí suena

Escuchando: Partiré (Banshee)

Que no. Que así no me recupero. Uno tiene poca voz, la garganta hecha una piltrafa, y ¿qué hace al salir de trabajar? Pues irse a una concentración, a pasar una hora en la calle, con frío y copos de nieve ocasionales. Si es que soy más listo…

Pero bueno. Había que hacer bulto (tampoco es que yo haga mucho, la verdad…) Bajo el lema Cantabria no suena, la convocatoria ha tenido un éxito bastante moderado. Había la suficiente cantidad de gente para llamar la antención. Estaban los medios, así que saldrá en la tele y en los periódicos, que es lo más importante. ¿Servirá para algo? No creo que la opinión de unos jóvenzuelo melenudos, desaliñados, y muchos ellos ni siquiera votantes del PP, conmuevan a nuestro ¿excelentísimo¿ ¿en qué? ayuntamiento.

Un poco de organización no habría estado de más, eso sí… un megáfono, al menos, para la próxima…

En cualquier caso, ahí hemos estado poniendo nuestro granito de arena (o copo de nieve, que es más propio). Y ya de paso he aprovechado para charlar con los de siempre, me he puesto al día de futuros conciertos, me he organizado los planes para el próximo fin de semana, he hecho alguna foto, y me han regalado una mandarina. Envuelta.

Seguiremos reivindicando.

PD: Mi estado de salud en estos momentos está dos punto por encima de absolutamente lamentable, pero dos por debajo de penoso. Con su permiso, voy a estornud…

…ar….

8:35 de la mañana

Escuchando: Al otro lado del río (Jorge Drexler)

A esa hora me acordé de que anoche había sido el circo de los Oscar, y me puse a mirar la lista de galardonados…

En general esto de las estatuíllas me suele dar bastante igual. El cine que les gusta allí no suele coincidir con el cine que me gusta a mí… nunca se me ha pasado por la cabeza quedarme por la noche a ver la ceremonia, nunca he hecho quinielas ni me he comido la cabeza intentando adivinar los ganadores…

Y cuando he visto los de hoy… la verdad es que salvo una decepción, la cosa no ha quedado tan mal. La decepción, evidentemente, es que el amigo Nacho se haya quedado sin premio. Pero Amenábar ya tiene con qué decorar el aparador, bien por él… (sigo sin opinión sobre su película, a ver si la pillo de una vez en el videoclub, que ya tengo ganas…)

Aunque para mí, el gran ganador de la noche, por su premio, y por la elegante forma de reírse de las americanos y sus ceremonias VIP, ha sido el uruguayo Jorge Drexler. Nominado a la mejor canción (Al otro lado del río, de esa delicia de película que es Diarios de motocicleta) no le dejaron cantar en la gala porque no es famoso. Eso sí, el gato con botas le destroza la canción en público. Venganza: Drexler gana el Oscar, y en lugar de dar las gracias, canta una estrofa, en condiciones, de su canción. Hay que reconocer que entre esto y dar una paliza a la organización, lo de cantar es mucho más digno y sutil. Bravo.

El resto de ganadores me ha sorprendido, para bien. No he visto casi ninguna de las películas galardonadas, pero hay algunas que tengo muchas ganas de ver, porque tienen muy buena pinta… Million Dollar Baby seguro que está bien, porque Eastwood ya está de vuelta de todo, y se dedica, sencillamente, a hacer las películas que le gustan… y tiene muy buen gusto; todo el mundo dice que el Ray de Ray se sale, por algo será; tampoco he visto Los Increíbles, pero es de Pixar, valor seguro; Entre copas parece la típica película con toque independiente que no me imaginaba ganando nada, bravo; y Oscar al mejor guión para Olvídate de mí: esta semana sale en dvd, a ver si la veo de una vez, porque sé que me va a gustar. Espero que hayan matado ya al que perpetró la traducción del título, eso sí…

En fin. Enhorabuena a los premiaos. Seguiremos informando.

PD: Recuerden. 20:00. Plaza del Ayuntamiento. Cantabria no suena. Hoy he visto un cartel en mi facultad, recordándolo. Justo al lado de otro, vendiendo dos entradas para U2 en San Sebastián. A 250 euros. Cada una. Cómo anda el patio…

No tengo boca y necesito gritar

Escuchando: Brother up in Heaven (Alan Parsons)

Lo de anoche fue raro. Extraño. Una de esas noches de sábado en las que uno no sabe si reír o llorar. Y opta por el camino del medio. Beber.

Y me explico. Con la nochecita que hacía, el primer plan que tenía en mente era quedarme en mi casita, ver alguna peli, o intentar descubrir formas ocultas en la textura del papel pintado de mi habitación. Cualquier cosa.

Pero cuando viene de visita gente a la que hace un montón que no se ve, que anda trabajando por otras ciudades o países extranjeros, no hay excusa para quedarse en casa.

Hacía un frío de mil demonios, y al poco tiempo, yo me quedé literalmente helado. Pero no por fuera, sino por dentro; no por la temperatura, sino por una llamada de teléfono con noticias muy tristes; una de esas situaciones en las que me gustaría que los kilómetros no existiesen, para poder dar al menos un abrazo… nunca sé que decir. Yo no tengo la entereza que admiro en quien me lo contaba, y en esos casos me suelo romper por dentro.

No sé si por evitar pensar serenamente en ello, o porque me fui encontrando con gente y más gente, mi plan de salir un ratito ná más, se alargó mucho más de los previsto. Y como ya salí de casa con la garganta tocada, y tuve alguna larga conversación de madrugada, medio gritando para oírnos (fase exaltación de la amistad, pero un poco más sesuda) el resultado, inevitable, fue que a eso de las seis de la mañana me quedé completa, total y absolutamente sin voz. Nada. Ni una sílaba. Mudo. Y como no podía hablar, me puse a hacer fotos. Creo que el alcohol y las cámaras digitales son una combinación peligrosa. En algunas fotos salís muy dignos. Muy guapos todos. Pero… tío, ¿cómo ha llegado esa foto de tu culo a mi cámara? :S

En fin. La vida siempre ha sido una tragicomedia. Quiero llorar pero no tengo lágrimas; necesito gritar pero no tengo boca.

Seguiremos informando…

Yo también quería un final feliz…

Escuchando: Blue train (John Coltrane)

2046. Una película a recomendar, pero sólo a algunos. A los que sean capaces de entrar en una sala de cine con la mente abierta, no sólo con la idea de pasar un par de horas entretenidas, sino también de dejarse envolver por las imágenes de uno de esos pocos directores que tienen eso que tanto me gusta: su universo privado.

Por eso ayer, en la Filmoteca, había gente que se aburría. Que se aburría soberana y sonoramente, además. Podrían haber salido de la sala discretamente en lugar de andar dando el coñazo, pero no. El pesado que tuve por anónimo compañero de butaca, al finalizar la cinta lo primero que soltó fue un necesito un café. Pues sí, que se lo tome. Y mientras lo hace, que aproveche para echar un vistazo al programa de la Filmoteca para evitar futuros errores.

Hay gente que va a ver una película oriental porque parece que está de moda. Porque ha oído hablar de ella en la tele y ha leído una reseña en una revista de tendencias. Así que se convierten en elitistas cinematográficos por una noche, y toman al asalto la Filmoteca. Eso sí, quieren una película independiente, distinta, original… pero por favor: que empiece con una secuencia de acción; después que expliquen toda la trama claramente; al final, que el bueno luche contra el malo, recate a la chica, y salve el mundo. Como tienen que ser todas las películas. Y si no es así, tienen permiso para bostezar haciendo ruido, para pasarse media película hablando y para hacer chistes cada vez que sale algo escrito en chino. Qué pena. Me recuerda a esos americanos que vayan al país que vaya, siempre comen en el MacDonalds. Y si no tienen, es una mierda de ciudad. Pues eso.

Bien tras este desahogo contra los maleducados, he de decir que la película me gustó… Eso sí, creo que si no hubiese visto la anterior película del director, me habría quedado a medias: personajes, obsesiones, recuerdos, símbolos, imágenes… en 2046 hay mucho de Deseando amar. 2046 no es una película de ciencia ficción, no es una película sobre el futuro, sino sobre el pasado. Sobre 2046, que no es un año, no es una ciudad, no es una habitación de hotel, no es un tren, no es un tren; es dondequiera que permanezcan los recuerdos.

Bellísimas imágenes, mestizaje musical, estribillos visuales y sonoros, frases memorables (detrás de cada recuerdo hay un rastro de lágrimas…), miradas, sentimientos. Otra forma de hacer cine. Puede que ni mejor ni peor (aunque yo tenga una opinión bien clara)… pero totalmente distinta, sin duda.

Yo también quería un final feliz,
pero no sé cómo escribirlo…

Seguiremos informando.

PD: Como bien me había adelantado Pan (por un día no hemos podido ver y comentar la película al tiempo, lástima) la publcidad subliminal que mete LG es de todo menos subliminal. Son optimistas y esperan seguir existiendo dentro de 41 años, con el mismo logotipo. Esperemos que no caigan en desgracia, como les pasó a otros

La forma de las cosas

Escuchando: Man out of time (Elvis Costello)

Día agotador el de hoy. Primero, una visita a la consulta del médico. Revisión rutinaria que aplacé hace unas semanas por fuerzas de causa mayor (bueno, vale, la compra de entradas de U2…)

En la consulta, yo he dicho a mi médico lo de siempre: argghhhmmpffff (no suelo ser muy hablador cuando me meten un espejito hasta la campanilla) y él me ha dicho lo habitual: que vuelva dentro de unos cuantos meses.

Después, a trabajar, paseo a casa, a comer, y vuelta a trabajar. Hoy ha sido uno de esos días en los que mi trabajo a media jornada ha sido de día completo, y bien largo. He salido de la Universidad poco antes de las diez, y se ha agradecido el frío en la cara para despejarme un poco. Me he puesto la música a tope, y he encaminado mis pasos a… la Filmoteca, claro. A tiempo, para la última sesión, en mi butaca de siempre. Estoy yendo tanto últimamente que esa butaca va a acabar con la forma de mi culo. O sea, ninguna.

Curiosa película, la que he visto. Por el título, por el cartel, y por el argumento, parecía la típica comedia universitaria americana. Nada que mereciera la pena. Pero estaba programada en la Filmoteca, y había leído muy buenas críticas de ella, así que ya me picaba la curiosidad. Además, la música era de Elvis. No, del otro, de Costello. Y salía Rachel. No, la otra, Weisz.

Francamente: una de las películas más sorprendentes que he visto en los últimos meses. Una de esas películas que hacen pensar un poco. Recomendable (la película, digo; bueno, pensar también…)

Y ahora, después de otro paseo a casa, con la ciudad desierta, las orejas crujientes de frío, y sorteando bocas de riego desbocadas, me he puesto a escribir esto muy muy muy rápido, porque la cama me mira, me llama, y no puedo evitar ir hacia ella.

Seguiremos informando…

¡Manifa, manifa!

Escuchando: Makin’ some noise (Tom Petty & The Heartbreakers)

Gracias a un correo de Grialita, me he enterado de que se está preparando esto:

El próximo lunes 28, a partir de las 20:00, hay convocada una manifestación en la Plaza del Ayuntamiento de Santander, hay varios colectivos trabajando en ello, así que se espera que sea multitudinaria.

El motivo no es otro que la ausencia prácticamente absoluta de locales para tocar y ensayar en Cantabria. Es algo que nos afecta a todos, así que ¡no faltéis!

Pues eso. Ahí queda. Que corra la voz. Toda publicidad es poca, ya sabéis mi opinión sobre el tema. Para algunas cosas esta ciudad es una maravilla. Para otras, es una ciudad de mierda.

Nos vemos en los bares. Y en el Ayuntamiento.

Perro, andaluz, y barato

Escuchando: Bleeding heart (The Go Find)

Cuando me hablan de cine surrealista, siempre pienso en Buñuel. Tampoco es que conozca mucho más. Y cuando alguien habla de Buñuel, es inevitable acordarse de la inquietante imagen que acompaña a estas líneas. Un perro andaluz, corto de 1929 creado a partir de los sueños de Buñuel y de Dalí.

Todo el mundo conoce esa imagen, pero no tantos han visto el cortometraje completo. Yo no lo habíaa visto. Y hoy lo pasaban en la Filmoteca, junto a otro corto más, también de Buñuel.

Me acerqué con tiempo, por si acaso había gente. Era la única sesión en la que iban a proyectarlo, y no me quería quedar fuera. Por supuesto, cuando llegué no había ni el Tato. Una cosa es el cine, la cultura y todo eso, y otra ponerse a competir con Los Serrano. Eso son palabras mayores.

Pedí una entrada, pero me dijeron que no. Que sólo podían proyectar uno de los dos cortos (Un perro andaluz, afortunadamente), y que para compensar, invitaban. Barra libre. Pasen y vean.

Pasé, vi, y 25 minutos después salí de allí. ¿me había gustado? Sí. ¿Lo había entendido? No creo que sea posible. Puede que tenga algún significado. Puede que no. Pero es parte de la historia del cine, y ya sólo por eso merece la pena verlo.

Por supuesto: no aparece ni un perro en toda la película, claro.

Seguiremos informando…

El inspector Gadget contraataca

Escuchando: I wanted to tell you (Matthew Sweet)

Un par de comentarios sobre gadgets y juguetes. Y es que no puedo dejar de comentar que hoy Apple ha renovado ligeramente la gama iPod. A partir de hoy, el de 4Gb vale 199 €. Ya lo siento por los que se lo hayan comprado recientemente 60 € más caro. El iPod photo está ahora, además, a partir de 349 €. Más detalles, aquí.

Por otro lado, se está celebrando en Orlando la feria PMA 2005 sobre fotografía. Y entre las novedades presentadas, destaca la Canon 350D: la nueva propuesta de la marca en el segmento de las reflex digitales “baratas”. Sustituye a la 300D (que pegará un bajón de precio importante, previsiblemente, buena ocasión para comprar alguna de las últimas unidades) y la mejora en todo lo mejorable, en todo aquello en lo que la (mi) Nikon D70 le pegaba un repaso. Ahora es más pequeña, más ligera, es negra, se pueden elegir los métodos de medición de luz normalmente, se puede compensar el flash, el disparo en ráfaga es más rápido, tiene 8 megapíxeles… Más detalles, aquí; y muchos más, aquí.

Seguiremos informando.

PD: Fotografía de la 350D, por quesabesde.com

Contra la amenaza del Dr. Thedio…

Escuchando: Somos los Petersellers (Los Petersellers, claro)

Aviso a navegantes. En concreto a aquellos que me leen desde la capital. Uno de mis contactos en Madrid me ha enviado por correo -para dar envidia, más que otra cosa- la imagen de una entrada de un concierto; la que veis ahí arriba.

Mañana, a las diez. Si teneís ocasión de ir, ni os lo penséis. Qué grandes, Los Petersellers. Inmensos. Todavía me río recordando las dos veces que los pude ver en Santander. Especialmente la última, surrealismo puro.

Lo dicho. Vayan, y luego me lo cuentan. Les dejará un recuerdo… indeleble. Y si hablan con ellos, les dan saludos de parte de esos santanderinos que les apoyaron en aquella trampa infantil.

…arrasando siempre en los guateques;
el rolloq ue llevamos no es convencional,
y nunca nadie se ha atravido a hacer ada igual…

Seguiremos informando…