Mis lecturas de 2013

Escuchando: Bookshop Casanova (Clientele)

libros en papel vs electrónicos

Una de las cosas que me dio por hacer el año pasado fue ir apuntando todos los libros que iba leyendo, y en qué formato (manías que tiene un aficionado a hacer listas). De esta manera, doce meses después puedo hacer balance y sacar algunas conclusiones curiosas…

Por ejemplo, he leído más en papel que en formato electrónico, aunque se debe principalmente a los cómics y libros ilustrados para los que sigo tirando de formatos clásicos. Para novela he usado más el libro electrónico, por lo que mi sensación global es la de haber leído más tinta electrónica que impresa.

novela vs cómics

Respecto a la forma de conseguir las lecturas, en formato electrónico he pasado por caja la mayoría de las veces (generalmente gracias a las ofertas diarias de Amazon). En formato papel están más igualadas las compras y los préstamos (de bibliotecas, básicamente).

libros comprados vs. préstamos

Dejo bajo estas líneas el listado completo de mis lecturas (me habría gustado que fuesen más, pero hay temporadas en las que es complicado, ojalá tuviesen más horas los días). Si me tengo que quedar con una recomendación, no tengo duda: Stoner, de John Williams. De lo mejorcito que he leído en años.

Este año lo he empezado con ganas y ya ha caído algún libro en la lista de 2014. Dentro de doce meses, repito el análisis. Hasta entonces, seguiremos leyendo…

1.- El Arca de la Isla, Miguel Aranguren
Formato: Kindle
Decepcionante novela con tintes creacionistas. Historias entrelazadas que no avanzan, lenguaje recargado, personajes poco creíbles y diálogos muy forzados. Al menos la compré en una de las ofertas de Amazon y no me gasté mucho dinero en ella. Prescindible.

2.- Signatura 400, Sophie Divry
Formato: MOBI
Breve novela en forma de monólogo a cargo de una bibliotecaria que divaga sobre su trabajo, libros, sistemas de clasificaciones, el orden de las cosas… Se lee en un rato, tiene la longitud ideal para lo que narra, y deja buen recuerdo.

3.- Aventuras de un oficinista japonés, José Domingo
Formato: Cómic en papel, Biblioteca de la UC
Delirante cómic sin palabras sobre las aventuras de un oficinista al salir de su trabajo en Japón. Creado sin guión previo, cada página con 4 viñetas da un giro cada vez más bizarro a la historia. Divertido.

4.- El problema de la bala, Jaime Rubio Hancock
Formato: EPUB, Editorial Libro de Notas
Me gustó mucho “El secreto de mi éxito”, del mismo autor, así que cogí con ganas su nueva novela. Humor altamente absurdo, que divierte, pero en ocasiones se hace excesivo (hay que ser muy Millás o Mendoza para mantener una novela a ese ritmo). Me gustó más el anterior.

5.- El Millonario, Tommy Jaud
Formato: Kindle
Breve novela alemana sobre un joven en paro que dedica su tiempo a escribir cartas de reclamación a distintas empresas, para mejorar el mundo y de paso recibir productos gratis. Entretenida, pero poco más. Humor (y estilo) muy alemán. Compré el libro por 1€ en Amazon de oferta, y no me arrepiento… aunque dudo que merezca pagar por él los 10€ que cuesta normalmente.

6.- Baila, baila, baila, Haruki Murakami
Formato: MOBI
Última novela de Murakami publicada en castellano, aunque tiene ya unos añitos. Se trata de la continuación de La Caza del Carnero Salvaje (una de sus primeras obras), aunque funciona como relato independiente, únicamente continúa la historia del protagonista. Aunque a los pocos capítulos se vuelve un tanto surrealista, luego el grueso del libro es bastante más normal, para acabar de nuevo con toques fantásticos. No es de lo más raro que ha escrito, ni mucho menos, pero tampoco es un relato al uso. Muy en su línea.

7- Macanudo Nº 1, Liniers
Formato: Cómic en papel, Biblioteca Central de Cantabria
Con la excusa de encontrar una tira cómica en concreto, aprovecho para leer por fin el primero de los Macanudos del siempre genial Liniers. Precioso, tierno y ocurrente, no tiene desperdicio. Intentaré ir leyendo el resto de volúmenes.

8.- Macanudo Nº 2, Liniers
Formato: Cómic en papel, Biblioteca Central de Cantabria
Más tiras cómicas con personajes anónimos, otros recurrentes, y alguno nuevo, como el misterioso hombre de negro.

9.- Caminos ocultos, Tawni O’Dell
Formato: Kindle
Una novela dura, no es una lectura especialmente amable, pero con una historia que engancha. América profunda, una familia rota, asesinatos, maltrato…

10.- Macanudo Nº 3, Liniers
Formato: Cómic en papel, Biblioteca Central de Cantabria
Más genialidades de Liniers, que en esta ocasión incluso comienza a protagonizar algunas tiras dibujado como un conejo.

11.- Memorias líquidas, Enric González
Formato: Papel.
Memorias del periodista Enric González, que repasa su carrera desde sus inicios hasta su llegada a El País, y especialmente su trabajo en este último, sin pelos en la lengua. Muy recomendable para entender mejor el trabajo de los periodistas y el ambiente en corresponsalías y redacciones.

12.- ¡La crisis está siendo un éxito!, Manel Fontdevila
Formato: Cómic en papel, Biblioteca Central de Cantabria
Recopilación de tiras cómicas aparecidas en el diario Público entre 2008 y 2011, con la crisis económica como tema común. Conocía muchas de ellas, pero es interesante leerlas seguidas para recordar aquellos días en que la crisis parecía mala y no sabíamos que iríamos a peor. Incluso se permite un final esperanzador. Como siempre, grande Fontdevila.

13.- Macanudo Nº4, Liniers
Formato: Cómic en papel, Biblioteca Central de Cantabria
Nuevo volumen de las tiras de Liniers. En esta ocasión quizás un poco menos brillante que en los tomos anteriores (el factor sorpresa se pierde con algunos personajes y temáticas), pero recomendable de todos modos.

14.- Henri Cartier-Bresson, Clément Chéroux
Formato: Papel, edición en inglés.
Pequeño libro sobre el gran fotógrafo Henri Cartier-Bresson, que narra su vida, sus comienzos con la pintura, su exitosa carrera como reputado fotógrafo, y su retiro de nuevo regresando al dibujo. Ilustrado con bastantes imágenes, y acompañado de algunos textos y entrevistas del autor, es un imprescindible para todo aquel que le guste la fotografía, y la figura de Cartier-Bresson en particular (como es mi caso).

15.- Macanudo Nº5, Liniers
Formato: Cómic en papel, Biblioteca Central de Cantabria
Nueva entrega de las tiras de Liniers, recomendable desde la portada hasta la contraportada. Personajes ya habituales y quizás un toque más surrealista que de costumbre.

16.- La familia Fang, Kevin Wilson
Formato: Kindle
Novela sobre una peculiar familia de artistas, y los efectos que tienen sus “obras” en sus dos hijos. Original y muy divertida, ha tenido buenas críticas de Nick Hornby (es lo que me llamó la atención, básicamente). Merece la pena.

17.- Macanudo Nº6, Liniers
Formato: Cómic en papel, Biblioteca Central de Cantabria
En este volumen, un formato mayor para las habituales tiras de Linier, que sigue sin defraudar, incluyendo incluso algún cuento gráfico…

18.- Mitología de Nueva York, Vanessa Monfort
Formato: Kindle
Novela negra con distintos niveles, en la que se alterna el relato de un supuesto autor con la narración en primera persona de su protagonista, que se da cuenta de su condición de personaje literario y consigue interactuar incluso con algunos lectores. Con multitud de referencias cinematográficas, superhéroes, todo un homenaje a la ciudad de Nueva York. Con todo, me ha parecido más un experimento que una lectura disfrutable… No me ha acabado de convencer.

19.- Macanudo Nº7, Liniers
Formato: Cómic en papel, Biblioteca Central de Cantabria
Último volumen publicado hasta la fecha recopilando las tiras cómicas de Liniers. Sus personajes habituales, alguno nuevo (Pan Chueco, Williams el bichito bola) y el mismo ingenio de siempre.

20.- La extraordinaria naturaleza de Sam Finkler
Formato: Kindle
Premio Premio Man Booker 2010, esta novela se centra en la historia de tres amigos en el Londres actual, y sus visiones de la identidad y religión judía. No me ha acabado de enganchar (no sé si por el tema, por la complicada traducción), aunque se deja leer y el estilo es interesante, con algunos momentos de humor muy británico.

21.- El frente ruso, Jean-Claude Lalumière
Formato: Papel
Regalo del día del libro, recomendado por nuestra librera de confianza. Un acierto, una breve y divertida novela sobre la incipiente y disparatada carrera diplomática del protagonista. Humor inglés a la francesa, muy recomendable.

22.- Scott Pilgrim 1: su vida y sus cosas, Bryan Lee O’Malley
Formato: Cómic en papel
Vi primero la película, y me gustó mucho, así que tenía ganas de leer los cómics en los que se basaba la adaptación. En este primer volumen se presentan los personajes y comienza la historia, de manera similar a la película. El dibujo en blanco y negro me deja un poco frío después de la película, pero a las pocas páginas el cómic engancha.

23.- Scott Pilgrim 2: contra el mundo, Bryan Lee O’Malley
Formato: Cómic en papel
Segundo volumen de las aventuras de Scott Pilgrim, en el que va avanzando la historia y siguen apareciendo nuevos ex-novios malvados de Ramona Flowers. Muy divertido.

23.- Cosas no aburridas para ser la mar de feliz, Mr. Wonderful
Formato: Papel
Curioso libro en el que la gente del estudio de diseño Mr. Wonderful lanzan sus habituales consignas optimistas… Textos ilustrados, láminas recortables para colgar, y un montón de pegatinas hacen de este volumen algo más que un libro. Arranca sonrisas.

24.- ¿Por qué me comprasteis un walkie talkie si era hijo único?, Santi Balmes y Ricardo Cavolo
Formato: Papel
Un capricho en la Feria del Libro, la novela escrita por el cantante de Love Of Lesbian e ilustrada por Cavolo (al que conocía por las ilustraciones de un libro de recetas de cocina “indies”) es larga y se hace más aún, porque la fumada del autor al ponerse a escribir es de las que hacen época. Demasiadas idas de pinza por página para mantener una narración tan larga. Balmes es genial en el relato corto, pero la novela la queda grande. Para fans.

25.- REAMDE, Neal Stephenson
Formato: Kindle
Extensa novela de este autor de ciencia-ficción, ambientada en este caso en la actualidad (una actualidad, al menos), en un mundo en el que un videojuego tipo World of Warcraft se ha convertido en la diversión preferida del planeta. Lo que comienza con tintes tecnológicos acaba como una novela de acción con hackers chinos, mafiosos rusos y terroristas islámicos. Una mezcla que no me acabó de convencer. Quizás el exceso de detalle en las descripciones del territorio y las armas usadas me lastró un poco el ritmo. Entretenida en general, pero se me acabó haciendo larga.

26.- Nigromancia en el reformatorio femenino, John Tones
Formato: Papel
Segundo volumen de la colección Memento Mori (iniciativa de un amigo, en estos tiempos que corren, digna de admiración), libros de lectura popular, repletos de acción, violencia y vísceras. “Nigromancia” lo cumple a la perfección, y fue una lectura ideal para un viaje de vacaciones a comienzos de verano. Fantástico el formato y la edición, también. Libros así hacen olvidar el libro electrónico.

27.- El pollo Pepe, Nick Denchfield
Formato: Papel
Simpático libro infantil desplegable, superventas entre los más pequeños. Regalo de cumpleaños de mi hermana como broma privada. No me extraña que haya vendido tanto.

27.- El fotógrafo y la muerte, Antonio López Alonso
Formato: Papel.
Una novela centrada en la historia de la fotografía “Muerte de un miliciano”, de Robert Capa, de oferta a 1€ en una librería del centro era una ganga demasiado tentadora para dejarla pasar. Y lo mejor que se puede decir es que, efectivamente, costaba 1€. Una escritura recargada y farragosa, episodios poco creíbles en la búsqueda por parte del protagonista de la identidad del miliciano fotografiado, frases de Cartier-Bresson atribuidas a Capa, erratas de bulto… Poco recomendable, pese a la temática.

28.- Pax Romana, Yeyo Balbás
Formato: Kindle
Novela histórica del paisano Yeyo Balbás, ambientada en las guerras cántabras. Brillante labor de documentación y ambientación para una historia que engancha desde el comienzo hasta su trepidante final. Una pena que la edición para Kindle tenga bastantes errores al separar continuamente palabras. En cualquier caso, muy recomendable, deja con ganas de más (algo que se soluciona fácilmente ya que su segunda parte ya está publicada: Pan y Circo).

29.- El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, Oliver Sacks
Formato: MOBI
Recopilación de casos clínicos de pacientes con enfermedades neurológicas, mostrando los casos más surrealistas y extraños que uno se pueda imaginar. El título define uno de ellos, literalmente. Tenía ganas de leer algo de Sacks desde hace tiempo, y éste es uno de sus libros más famosos, un clásico desde los años 80. Realiza un buen trabajo de divulgación sin perderse en tecnicismos, aunque le sobra cierto toque “espiritual” que a veces choca en un documento científico, en mi opinión. En cualquier caso, muy recomendable para sorprenderse de hasta qué punto puede afectarnos un trastorno neurológico…

30.- El espectro del Titanic, Arthur C. Clarke
Formato: Papel
Novela de Clarke de 1990, cuando 2012 era el futuro. Imagina cómo puede desarrollarse en esa fecha el centenario del hundimiento del Titanic, y sus intentos para recuperarlo. Aunque nunca he sido muy aficionado a las leyendas en torno al Titanic, es un libro con el toque habitual de Clarke, y con un peso importante de las matemáticas y los fractales en la historia. No es su mejor libro ni de lejos, pero se deja leer. Lo compré de segunda mano en la Feria del Libro Antiguo, y ha sido la lectura ligera para los últimos días de playa y en algún viaje.

31.- Sesenta kilos, Ramón Palomar
Formato: Kindle
Novela con un tono que anda entre Tarantino y Airbag. Robos de droga, violencia , estafadores y demás calaña en una historia que se deja leer, con humor entre vísceras y tiroteos. Fue uno de esos libros de oferta en Amazon, y por lo poco que me costó, mereció la pena. Para leer sin grandes expectativas.

32.- Stoner, John Williams
Formato: Kindle
Un clásico que desconocía, todo un descubrimiento gracias a las promociones de Amazon. Posiblemente, de lo mejor que he leído en años, me encantó. La vida de un profesor universitario, dentro y fueras de las aulas. Gran retrato humano, magníficamente narrado, y con un final especialmente emocionante, de los que no se olvidan. Recomendarlo es poco.

33.- Después del terremoto, Haruki Murakami
Formato: MOBI
Uno de los libros que tenía pendientes de leer de Murakami, una pequeña colección de seis relatos cortos cuyas historias transcurren tras el terremoto que sacudió Kobe en 1995. Muy en su línea, hay un poco de todo, desde historias más o menos mundanas hasta toques más fantásticos, siempre con el terremoto como denominador común y con finales bastante abiertos. Para incondicionales.

34.- Los años de peregrinación del chico sin color, Haruki Murakami
Formato: MOBI
La última novela publicada por Murakami, la historia de un ingeniero de 36 años que se dedica a diseñar estaciones de tren y que en sus últimos años de instituto sufrió un duro golpe: su grupo de amigos le dio de lado sin ninguna explicación. Años después intenta encontrar la razón de aquel suceso. Murakami se mantiene alejado de sus momentos más surrealistas en esta obra, por lo que gustará a los fans de Tokio Blues, por ejemplo. Siempre es un placer leer una novela suya, pero en este caso quizás no aporta mucho nuevo.

35.- El devorador de libros, Rebecca Makkai
Formato: Kindle
Otra novela comprada de oferta en Amazon, sobre una joven bibliotecaria infantil y su relación con Ian,su lector preferido. El argumento parecía interesante, pero el libro se convierte en una especie de road-movie con personajes poco creíbles que va perdiendo fuelle por momentos. No lo recomiendo.

36.- Sueño, Haruki Murakami.
Formato: Papel
Cuando ya pensaba que me había puesto al día con los libros de Murakami, la editorial Libros del Zorro Rojo lanza un relato inédito en castellano, con unas maravillosas ilustraciones de la alemana Kat Menschik. La breve historia (sobre una ama de casa que un día deja de poder dormir, consiguiendo una especial lucidez por las noches) se mueve dentro de los lugares comunes de Murakami, muy fiel a su estilo. En conjunto se trata de una edición que demuestra por qué hay libros que merece la pena tener entre las manos en papel.

37.- Demasiada felicidad, Alice Munro
Formato: Kindle
Colección de relatos de la ganadora del premio Nobel de literatura. Las historias son variadas, aunque en todos los casos los personajes están definidos con maestría. Cabe destacar la última historia, que da título al volumen, dedicada a la vida de la matemática rusa Sofía Kovalevski. Me quedo con ganas de leer alguna novela de esta autora, investigaré.

Felices lecturas

Escuchando: Bookshop Casanova (The Clientele)

¡Lee!

Feliz Día del Libro a todos. Hoy, como todos los años, intentaré buscar un rato para acercarme a una librería y disfrutar del ambiente entre páginas y lectores. Y seguramente salga de allí con algo entre las manos.

Cualquier excusa vale para sumergirse en la lectura, y da igual que sea en papel o en digital, novela, ensayo o cómic. Siempre es un placer.

Feria del Libro Antiguo

También es un día para comprobar cómo las librerías, sobre todo las pequeñas, se intentan reinventar continuamente buscando la supervivencia (¡ayudemos!), cómo las bibliotecas economizan sus maltrechos presupuestos, y cómo la industria editorial sigue en su huida hacia adelante, achacando todos los problemas del sector a una piratería que acaban promoviendo mediante una oferta digital escasa y abultada de precio. Cuesta aún digerir la compra de una edición digital por un precio superior al de una edición de bolsillo, con IVA de artículo de lujo… sobre todo teniendo en cuenta que lo único que se compra es el derecho a leerlo, pero no a prestarlo, ni a regalarlo, ni a almacenarlo donde queramos. A muchos lectores nos gusta pagar, pero no a cualquier precio.

Feria del Libro Viejo

El papel sigue siendo especial, muy especial. Como el vinilo. Pero eso no es razón para negarse a una adaptación que cada año llega un año más tarde.

Como sean, felices lecturas…

Recomendando lecturas: El secreto de mi éxito

Escuchando: Success (Interpol)

El secreto de mi éxito

Una recomendación rápida para las lecturas veraniegas que comienzan: El secreto de mi éxito, de Jaime Rubio Hancock. Se trata de una novela editada por Libro de Notas, que se puede conseguir en papel, en formato electrónico para Kindle en Amazon, o directamente en EPUB y PDF en descarga gratuita, aunque agradecen donaciones. Después de leerlo, costará no hacerlas. Se trata de un libro que trata con un humor muy ácido una historia que, desgraciadamente, comienza a ser más cercana a la vida real que a la ficción. La sinopsis dice así:

En este siglo XXI devorado por la crisis económica, los monstruos y los villanos más terribles tienen forma de empresarios con corbata y sus armas se llaman ERE y regulación de empleo. El protagonista de esta novela de Jaime Rubio es prácticamente el último hombre vivo, la persona que ha quedado en pie en una empresa en la que todos los demás se han marchado, el encargado de cerrar la puerta y apagar la luz cuando todo haya terminado. Atrapado entre los muros de una oficina vacía y en proceso de descomposición, nuestro héroe espera que venga el jefe a firmarle su finiquito mientras aguanta como puede el abandono de su novia, el regreso a casa de sus padres y sus propias alucinaciones. Si Kafka hubiese escrito El proceso en 2012 y tuviese un poco más de sentido del humor, posiblemente le habría salido una novela muy parecida a El secreto de mi éxito.

Me lo he leído, literalmente, en un par de sentadas. Muy divertido y crítico a la vez, con un tono muy coloquial (en ocasiones me ha chirriado un poco la puntuación, eso sí). Lo dicho: que sea por falta de lecturas.

Seguiremos informando.

El Día del Libro, sea como sea

Escuchando: Bookshop Casanova (The Clientele)

Libros a liberar en el Día del Libro 2012

Todos los años igual: me tomo la celebración del Día del Libro con un entusiasmo infantil. Supongo que tener muy buenos recuerdos de mis libros de infancia ayuda. No he dejado de leer desde entonces, a temporadas más, a temporadas menos, pero siempre con algún libro cerca.

Hoy espero sacar un rato para acercarme a alguna de mis librerías preferidas de la ciudad, pero además lo celebraré “liberando” algunos libros, dentro de la iniciativa de BrookCrossing del colectivo Al Norte del Norte. En concreto, yo voy a dejar repartidos por Santander, en espera de nuevo dueño, los libros que aparecen en la imagen que encabeza estas líneas. Ya iré soltando pistas de dónde acaba cada uno. Son libros para todos los gustos, espero que alguno pueda ofrecer ratos de lectura tan placenteros como los que me han dado a mí. No acostumbro a desprenderme de mis libros, pero en este caso se trata de volúmenes que tenemos en casa repetidos después de unir nuestras respectivas colecciones. Regalando los míos consigo liberar un poco de espacio en la biblioteca, que ya está justita.

Para hoy, se me ocurren mil libros que recomendar. El imprescindible: Okela, de mi amigo Pedro, por si queda alguien sin leelo (el 1 de mayo estará firmando ejemplares en la tardía Feria del Libro de Santander). Para los que buscan algo diferente, se pueden pasar por Libro de Notas. ¿Libros infantiles? Me quedo con esa joyita de Santi Balmes y Lyona, Yo mataré monstruos por ti. Estos días vuelve Eduardo Mendoza con una nueva aventura del inolvidable detective Ceferino, también a tener en cuenta. En fin, hay tanto por leer, que cuesta decidirse. Pero lean. Háganse el favor.

Vivimos en tiempos acelerados en los que ya nos cuesta hacer una sola cosa a la vez con atención. Trabajamos pendientes del correo electrónico, comemos viendo la televisión, vemos la televisión pendientes del móvil, miramos el móvil mientras hablamos con otras personas, escuchamos música mientras hacemos deporte o la colada… ganamos tiempo para hacer todo a medias, y hay momentos en los que se agradece poder desconectar y centrar toda nuestra atención en una historia, unos reinos lejanos, unos personajes que nos conmuevan, que nos hagan reír, que nos permitan evadirnos por un rato, e imaginar. Que nos recuerden que podemos prestar atención, analizar y pensar sobre lo que leemos. Y de paso recordar cómo era eso de las ortografía y la sintaxis, que a este paso acabaremos todos escribiendo con los vicios que leemos en Internet y en los programas de mensajería. El horror. Lean, da igual si se trata de papel o de libros electrónicos.

Hablando de libros electrónicos, y en relación con lo anterior: si quieren probar, si quieren dar el salto, yo sigo recomendando los aparatos con pantalla de tinta electrónica, esos que son más sosos y más baratos. Se lee con mayor comodidad, la batería dura una barbaridad, y la experiencia es más parecida al papel. Sí, con un iPad o una tableta de pantalla de colorines se pueden hacer muchas más cosas (gastarse más dinero entre ellas), pero también tendremos muchas más interrupciones, o tentaciones de tenerlas (los avisos de las redes sociales, del correo electrónico, la curiosidad de consultar una web…)

Sea como sea, el libro electrónico ha venido para quedarse, por mucho que el mundillo editorial siga mirando para otro lado y silbando con disimulo. Ojalá pronto se equipare el IVA de ambos formatos, que sigue siendo totalmente injusto. Aunque el mayor problema sigue siendo que muchas novedades (y fondos de catálogo) directamente no se publican más que en papel (el caso de Murakami y su 1Q84 sigue siendo sangrante), y cuando lo hacen suelen estar por encima de los 10€. Teniendo en cuenta que sólo compramos el derecho a poder leerlo, pero no a prestarlo ni regalarlo, y que los gastos de fabricación y distribución son mucho menores, me sigue pareciendo una política de precios suicida. Sobre todo cuando la plataforma que se han inventado en este país para vender libros electrónicos, Libranda, es tal despropósito que resulta mucho más sencillo buscar en Google por las trastiendas más oscuras. Ahí Amazon tiene mucho que enseñar. Comprar un libro en su tienda es insultantemente sencillo, y con un click (literal) lo tenemos en nuestro dispositivo. A ver si aprenden los demás.

Nota al margen: recuerden que si quieren probar la tinta electrónica, en muchas bibliotecas públicas (la Central de Cantabria entre ellas) pueden pedir prestado un aparato de éstos durante 15 días. Libros para leer en él no prestan (salvo los clásicos que vienen de serie), pero el dispositivo para hacer la prueba sí.

A lo que iba: que disfruten hoy de sus lecturas, visiten alguna librería (hay volúmenes que nunca se podrán digitalizar), dejen un rato apagada la televisión y piérdanse entre las páginas de algún libro. Es un vicio que yo espero no perder nunca.

Seguiremos leyendo.

Okela. Espartanos en Cantabria.

Escuchando: Cántabros (Cahórnega)

Okela por Pedro Santamaría

Me gustaría saber tanto de Historia como mi amigo Pedro. Siempre que uno charla con él, acaba aprendiendo algo. Es de las pocas personas con las que incluso puedo terminar discutiendo sanamente de política, aunque tengamos opiniones enfrentadas muchas veces. Es de ese tipo de personas con las que da gusto arreglar el mundo, con paciencia y unas cañas.

Todavía recuerdo cuando me comentó que se había decidido, había puesto manos a su obra, y estaba escribiendo una novela. Lo que nos contaba del argumento que tenía en la cabeza sonaba muy bien, y el título comenzó a ser una palabra habitual en sus conversaciones: Okela.

Al cabo de un tiempo, Okela dejó de ser algo abstracto para convertise en una carpetilla azul con un montón de folios impresos, los primeros capítulos a modo de aperitivo. Me zambullí con ganas en ellos, y descubrí que daba igual que fuese amigo del autor: conocido o desconocido, aquella historia no podía recibir más que alabanzas. No leí nada más que aquella primera decena de capítulos, me quedé con ganas de más, pero ahora lo agradezco: ayer compré en una librería Okela. Espartanos en Cantabria, y es una suerte tener su historia por explorar. En cuanto termine lo que ando leyendo, me pondré con ella. Anda que no hay ganas.

Okela por Pedro Santamaría

Después, ocupará un lugar de honor en nuestra pequeña biblioteca. Como tiene que ser, porque hace ilusión ver cómo con trabajo y constancia Pedro ha conseguido cumplir ese pequeño sueño que es ver una novela publicada. Espero que no sea la última. Enhorabuena, de verdad. Te perseguiré con el libro hasta que me lo dediques.

Por lo que leí, por lo que conozco a Pedro, por la pinta que tiene la novela (pueden leer el primer capítulo aquí), no puedo hacer otra cosa que recomendarlo. Novela histórica, persas, espartanos, cántabros… buenos ingredientes para pasar un buen rato. No se olviden de buscarlo en su próxima visita a la librería (o por Internet, si les da pereza).

Seguiremos leyendo.

Libros viejos

Escuchando: Put the book back on the shelf (Belle & Sebastian)

Feria del Libro Viejo

Esta mañana he estado dando un paseo por la Feria del Libro Viejo de Santander, que termina mañana. Es una de las citas habituales del verano, aunque este año ha sido de los pocos en los que me he vuelto (dos veces) con las manos vacías. No sé si ha sido por desgana propia o porque efectivamente la edición está siendo un poco floja, pero el caso es que no he visto nada que me llamase la atención…

Feria del Libro Viejo

De momento, sigo con las lecturas que tenía entre manos: tras terminar en formato papel El Señor Malaussène de Daniel Pennac (el penúltimo de la serie, me da pena que ya sólo me quede un volumen por leer), ahora ando viendo qué es eso de Juego de Tronos en el Kindle.

Feria del Libro Viejo

Sea como sea, en papel o en digital, viejas o nuevas, felices lecturas, que no falten.

Seguiremos informando.

Un mes de lecturas electrónicas

Escuchando: Faking The Books (Lali Puna)

Mi Amazon Kindle

Hoy hace un mes que llegó mi lector de libros electrónicos, un Kindle de Amazon. Tiempo suficiente para hacerse una idea del aparato, y para sacar las primeras conclusiones. La principal: que ha sido una gran compra, y que está un paso por delante de muchos lectores que podemos encontrar en las tiendas de por aquí.

La pantalla es fantástica, y leer al sol con ella es una gozada. Espectacular, con mucho contraste y muy legible. Uno se olvida de que tiene un cacharro electrónico entre las manos.

Es además muy ergonómico, y más con la funda (oficial de Amazon). Aunque cara, la funda merece la pena, tiene muy buena calidad, es cómoda, protege muy bien el aparato, y lleva incorporada una luz de lectura (aún no he necesitado usarla) que se alimenta de la batería del propio lector.

Mi Amazon Kindle

Es muy sencillo navegar por los libros, buscar palabras en el diccionario incorporado, hacer anotaciones… eso sí, aunque lleva conectividad WiFi apenas la he probado… se puede navegar por internet, pero he usado el Kindle básicamente para leer desde el primer día, sin hacer muchos más experimentos (aparte de configurar la red de casa y personalizar los ajustes, lo básico).

Supongo que gracias al uso enfocado a la lectura, la batería se ha portada muy bien. Un mes menos dos días ha durado la primera carga. Prácticamente lo he usado cada día y han caído cinco libros en ese tiempo. Al principio el indicador de carga bajaba muy rápido, pero creo que fue consecuencia de meter bastantes libros de golpe en su memoria interna. Al ponerse a indexarlos, parece que tiraba bastante de batería. Y aún así, prácticamente un mes de autonomía. Fantástico.

Como pegas, nada que me haya sorprendido. No tiene soporte para formato EPUB, pero no he tenido ningún problema al convertir ese formato a alguno de los aceptados por el Kindle. Y leer ficheros PDF es tan engorroso que termina siendo muy poco recomendable… aunque de eso ya me habían avisado y contaba con ello. Es un problema que no tiene sólo el Kindle, es general a la mayoría de lectores de este tipo. Otro inconveniente es que todo el sistema de menús está únicamente en inglés, nada grave porque es muy sencillo.

Mi Amazon Kindle

En resumen: estoy encantado con la compra, sigo leyendo tanto en electrónico como en papel, y al final, con la mayoría de libros, no hay tanta diferencia y las ventajas del electrónico son evidentes.

El mundo editorial en este país, entre tanto, sigue en Babia, por supuesto.

Seguiremos leyendo.

Libros, bibliotecas, pantallas y pedidos

Escuchando: Faking The Books (Lali Puna)

pantalla del Inves Wibook 600

Toca seguir hablando de libros electrónicos: el texto que escribí hace unas semanas sobre ellos inició algunas charlas y comentarios muy interesantes sobre el tema. Yo, por mi parte, me decidií a probar uno de ellos (prestado) y la experiencia me gustó tanto que mi propio lector ya está en camino.

Desde el punto de vista editorial, poco más que añadir a lo que escribí entonces. Un detalle que se me olvidó mencionar fue el del IVA. Los libros en papel, como bien cultural que son, llevan un tipo reducido, el 4% frente al 18% habitual. Los libros electrónicos no tienen tipo reducido, por lo que llevan un 14% de IVA más que la misma publicación en papel.

Ejemplo: Haruki Murakami ha editado hace unas semanas su nueva novela, 1Q84 (la primera y la segunda parte de una trilogía, en realidad). Se encuentra entre los libros más vendidos en librerías y grandes superficies. Si se quiere comprar en formato electrónico (año 2011, recordemos)… no se puede, al menos en castellano. Sólo se encuentra disponible en catalán, por unos 15€. Contando con que lleva un 18% de IVA, si en algún momento se le aplicase el tipo reducido, su precio bajaría hasta los 12,80€, aproximadamente. Todo el tema del IVA se regula por normativa europea, pero es de esperar que en algún momento se pongo un poco de sentido común respecto a los libros electrónicos, para hacerlos más competitivos.

Dicho esto, casi 13€ por un fichero me sigue pareciendo caro, teniendo en cuenta que lo más seguro es que no lo pueda imprimir, prestar, regalar, ni leer en el dispositivo que yo quiera.

Anécdota: no sólo en España el mundo editorial anda un poco perdido. En Estados Unidos, la editorial Harper Collins ha limitado a 26 las veces que sus libros se pueden prestar en las bibliotecas. Una vez superado ese cupo, la biblioteca tiene que comprar otro ejemplar para seguir prestándolo. Las instituciones ya se están rebelando contra la medida. La tecnología nos permite ubicuidad y facilidad de acceso a la información, pero nos empeñamos en poner todas las trabas posibles para que algunos bolsillos sigan igual de llenos. Todo acabará cayendo por su propio peso.

Comentaba un poco más arriba que había probado un lector ya. Efectivamente, he decidido aprovechar el servicio de préstamos que han puesto en marcha algunas bibliotecas (entre ellas la Central de Cantabria, pionera) y hacerme con un lector durante 15 días. Sigo pensando que es batante bizarro que se presten los lectores en lugar de los contenidos. Churras, merinas, y todo eso. Lo de ver la etiqueta de la biblioteca en el lomo de la funda del aparato es muy curioso. En cualquier caso, para mis propósitos de prueba, me viene que ni pintada la oportunidad.

Etiqueta en libro electrónico

Pensaba que los 40 lectores disponibles iban a estar permanentemente ocupados, pero no. Ni la mitad suelen estar prestados. Para nuestra bioblioteca, la disponibilidad se puede comprobar en este enlace.

El modelo de lector que ha comprado el Ministerio de Cultura para este plan es el Inves WiBook 600. Marca de El Corte Inglés, por tanto. En una sobria caja negra, en la biblioteca entregan el lector con una funda rígida de cuero, un cable USB, el cargador, y unas normas de préstamos pegadas en el interior de la caja.

Lector de libros electrónicos de la Biblioteca

Al encender el aparato viene la primera sorpresa. Y a mí me parece de las desagradables: la pantalla de bienvenida muestra en todo su esplendor el logotipo de El Corte Inglés. Una vez encendido, unas de las opciones del menú principal es un acceso directo a la tienda de libros electrónicos de El Corte Inglés. El dispositivo tiene conectividad Wi-Fi, pero sirve única y exclusivamente para comprar libros en dicha tienda.

Logotipos de El Corte Inglés

Espero que la cadena de Centros Comerciales haya hecho buen precio al Ministerio, porque la publicidad que han ganado vale también mucho dinero. No sé, no me parece bien que un aparato destinado al préstamo público lleve publicidad de una tienda, y mucho menos que esté asociado a una librería virtual, habiendo modelos (idénticos de otras marcas, al final estos aparatos los fabrican en Asia y aquí cada cual lo vende con su logotipo) genéricos que ni llevan propaganda, ni permiten acceso a ninguna librería en especial. Alguno habrá que por hacer la prueba se compre un libro en el lector de préstamo, y luego tengo que borrarlo o perderlo al devolverlo.

En fin, que me ha parecido raro. Y lo del Wi-Fi más. Si la conexión inalámbrica sólo sirve para engancharse a El Corte Inglés, para el Ministerio es pagar dinero de más a lo tonto, habiendo aparatos idénticos sin Wi-Fi.

Logotipos aparte, la primera toma de contacto fue estupenda. La pantalla es muy distina a las que estoy acostumbrado a usar, no tiene nada que ver con una pantalla de ordenador. Al cabo de un rato uno se olvida de que ahí debajo hay píxeles, la sensación de papel está muy bien conseguida, tanto con luz natural como con artificial.

El lector viene con una selección de 184 clásicos sin derechos de autor. Para mis pruebas usé una tarjeta SD que tenía por casa, y cargué en ella también algunos libros de esos que uno se encuentra por ahí. Con todos ellos, me puse a leer, y la verdad es que la experiencia está bien; muy bien, si se piensa en todas sus posibilidades.

El tamaño del texto se puede cambiar a voluntad. Desde muy pequeño para tener mucho texto en cada página, a enorme para personas con problemas de visión. Lo que no he conseguido ha sido cambiar la fuente. Se supone que hay tres posibilidades, pero no cambia se elija lo que se elija. Y la fuente que muestra no tiene mucho contraste. Las aes, por ejemplo, tienen algún trazo que no se ve muy bien (en la imagen que encabeza estas líneas se aprecia). Nada grave. En general resulta muy legible, es una pantalla tipo Vizplex y se lee francamente bien en ella.

Botones incómodos

Eso sí, el lector no me convence del todo. La ergonomía se quedó en algún punto del camino, parece. Los botones son un poco duros y, no es apto para zurdos. De hecho, tampoco lo es para diestros: los botones que tiene en el lateral izquierdo son muy incómodos con la funda puesta (funda que se abre sólo 180º, parece que no se puede poner la tapa “detrás” del libro, no la quiero forzar). Si a eso le sumamos que la interfaz es sencilla pero liosa a veces (hay una opción para cambiar el tamaño de la fuente, otra para cambiar el tipo de fuente, y las dos se llaman Fuente y están separadas) el resultado es agradable, pero mejorable.

El modo en el que muestra el número de página tampoco me entusiasma. En la parte de inferior hay una barra de progreso, que indica el número de página actual y el número total de páginas. Hasta ahí bien. Eso sí, los cálculos los hace sobre las páginas “equivalentes” en papel, por lo que no tienen por qué coincidir con las páginas “en pantalla”. Para indicar cuándo se cambia de una página a otra según la numeración en papel, aparece el número de página en la línea correspondiente, en el margen derecho. Pero lo hace sobre el texto, difuminando un poco las letras que están debajo. Con una imagen es más fácil de explicar:

Cambio de página

Así se indica que en esa línea comienza la página 119. Hay veces que hay que fijarse bien en lo que aparece debajo para saber qué palabra está escrita. Poco práctico.

Con todo, en la semana que llevo con el aparato me he leído libro y medio, y la experiencia ha sido muy agradable. Yo creo que se lee más rápido en un dispositivo de estos, incluso. Y nunca habrá problemas porque el texto sea demasiado pequeño (me viene a la memoria alguna edición de bolsillo un poco puñetera). Y de la batería poco puedo decir. Tras ese libro y medio, el indicador no se ha movido: a media carga me lo prestaron, a media carga sigue.

Un amigo tiene un Kindle de Amazon, y estuve con él comparando los dos lectores, el de la biblioteca y el suyo. Una comparación rápida despejó cualquier duda que pudiese tener. La pantalla tipo Pearl del Kindle es (un poco) menos blanca que la del Inves. Punto negativo para Amazon. El único, casi. En el Kindle el texto aparece con mucho más contraste, y en general se lee mejor. Es infinitamente más rápido tanto en los menús, como en el cambio de página. El teclado integrado hace que sea sencillo introducir texto (buscar una palabra en el diccionario del Inves es una tortura), y la Wi-Fi sirve también para navegar (en caso de emergencia, porque no es un aparato ideal para ello). En general, da mucha mejor impresión.

Kindle vs. Inves

Tanto es así, que ese mismo día por la noche encargué mi Kindle a Amazon. Eso fue el lunes a última hora. Se supone que hoy por la mañana un repartidor de UPS me lo traerá a casa. Para venir de Estados Unidos y haber pasado por aduanas, no está mal. En el paquete vendrá el lector con una funda de cuero rojo, con luz incorporada (la oficial de Amazon, cara, pero con muy buena pinta). Para los curiosos, precio total incluyendo lector, funda, transporte, impuestos y aduanas: 199€. En comparación con el resto de lectores, difícil de igualar.

Es cierto que el Kindle no lee el formato EPUB, que se está extendiendo mucho. Pero es compatible con el formato MobiPocket, y con programas como Calibre la conversión es sencillísima. Ya estoy preparando una pequeña biblioteca de prueba para cuando llegue.

Cuando tenga más probado el juguete nuevo volveré por aquí a comentar la experiencia. No creo que deje de leer en papel (es un ritual del que no quiero prescindir, parece que no soy el único) pero esto del libro electrónico promete. Ya sólo falta que se extienda un poco más, que los precios de los contenidos se ajusten a la realidad, y con el tiempo se convertirán en trastos habituales. Seguro que dentro de unos años pensamos en la actual tecnología con nostalgia, en el futuro los aparatos tendrán papel electrónico en color, serán más ligeros, más baratos… como ocurrió con los móviles: cuando sólo se usaban para llamar y tenían pantallas monocromas, nos parecían el último grito, pero ahora nos parecen ladrillos de otro siglo.

En fin. Seguiremos leyendo…

PD: Mientras terminaba de editar este texto, ha sonado el timbre y el repartidor de UPS me ha dejado un par de cajas en casa… pero eso ya lo dejo para el siguiente capítulo 😉

Caja del Kindle

Letras y más letras

Escuchando: Bookshop Casanova (The Clientele)

Comenzaba el día diciendo en mi twitter que por mucho que avance la tinta electrónica, los que aprendimos a leer con un libro entre las manos seguiremos disfrutando como niños con ellos. Supongo que es cuestión de fetichismo, ya. Da igual, cada año, cuando llega el Día del Libro acabo pasando el rato en alguna librería y saliendo de allí con algún volumen que sumar a la biblioteca de casa.

Por espacio y por presupuesto, he tenido que tomar otras medidas, también: esta semana he tenido algún rato libre y he hecho alguna incursión fugaz a la nueva Biblioteca Central de Cantabria, que aún no conocía. Mucho jaleo hubo con el presupuesto, con la contratación, con los fondos… pero el caso es que tenemos una biblioteca en un edificio que ha quedado bastante bien, y con un catálogo que crecerá, pero que de momento tiene una cómic-teca muy jugosa. He estrenado mi carnet de lector con Las calles de arena, de Paco Roca (muy bueno, aunque me quedo con Arrugas) y Persépolis (un clásico ya, que todavía no había caído en mis manos).

Aparte de eso, ando leyendo La conjura de los necios, de John Kennedy Toole, y empiezo a comprender la fama que tiene el libro. Por ahí anda también el pequeño volumen de Socorrismo, la incursión del chinarro Antonio Luque en el mundo de las letras impresas. Me lo traje de la librería Anti de Bilbao (gran descubrimiento) y en cuanto tenga un rato le dedicaré el tiempo que se merece.

Y como no puedo evitarlo, he salido hoy de una librería (¡qué ambiente!) con algunos libros más. Viñetas absurdas a cargo de Andy Riley y su Hágalo usted mismo, y un poco de literatura japonesa: After Dark de Murakami (le tenía ganas) y El Ganso Salvaje de Ogai Mori, por impulso y porque había leído algo sobre él que me había gustado. Dejé un par de libros de Daniel Pennac que me faltan, porque en algún sitio había que parar. Ah, y salí también con una flor. No ha sido rosa, sino clavel. Quizás para ir preparando la fiesta dedicada a Portugal del domingo en la calle del Sol.

No digo más. Voy a leer un rato, que es lo que toca. Seguiremos informando.

El libro digital, y tal

Escuchando: Faking the books (Lali Puna)

Por todas partes se habla de él. Nos lo quieren vender como el regalo perfecto y original para estas navidades. Es el futuro. El año que viene, pasar páginas de papel en un libro será algo muy de 2009, del pasado. Ha llegado el libro digital.

Hace tiempo que los libros digitales andan merodeando el mundo de la electrónica y asustando a libreros y editores. Ahora, parece, han saltado a la primera plana de la actualidad. Pero… ¿qué es un libro electónico, exactamente? ¿cómo funcionan? ¿tienen futuro? ¿merece la pena comprar uno ya? No voy a desvelar las respuestas a todas estas preguntas porque, básicamente, no las tengo. Pero como tecnófilo reconocido, dedicaré unas líneas a expresar mi opinión sobre un cacharro que, nos guste o no, dará mucho que hablar y otro tanto que leer.

A escasos centímetros de la base de carga de mi iPod tengo un tocadiscos y un montón de vinilos. Con esto quiero dejar claro que soy una persona que intenta estar tecnológicamente a la última (o a la penúltima, que estos vicios son muy caros) pero a la vez muy apegado a algunas viejas tradiciones. Con los libros tengo la misma sensación: la versión electrónica me atrae, pero espero no perder nunca el placer de pasar páginas en un libro de papel, con su tacto y olor inconfundibles.

Y es que, dejando a un lado cuestiones lógicas y prácticas, los que hemos crecido con un libro en las manos, y escuchando música en discos de vinilo, seguiremos siempre apegados a esas costumbres, por nostalgia, por recuerdos, por fetichismo o por lo que sea. Me consta que en el caso de los libros, no soy el único que piensa así, y la panda de nostálgicos es más bien una legión.

Sin embargo, eso no puede impedir que demos la espalda totalmente al futuro, y el futuro pasa por el libro digital, como el de la música ha pasado por los reproductores portátiles, los ordenadores, y el formato MP3.

¿Qué es un libro digital? Básicamente se trata de un ordenador muy sencillo, del tamaño aproximado de un libro, con un peso similar, y dotado de una pantalla en la que podemos leer los textos que almacenemos en él. Es esta pantalla la que guarda el secreto de los libros digitales. No es una pantalla de ordenador o de móvil como las que estamos acostumbrados a utilizar. Se trata de una pantalla con tinta electrónica: una tecnología que permite reperesentar las páginas de los libros de forma similar al papel, sin causar cansancio a la vista (como ocurre tras una lectura prolongada usando una pantalla de ordenador) y con un consumo energético mínimo (la imagen queda representada de una manera fija, y sólo se requiere energía para cambiarla por otra).

Por tanto, los libros electrónicos tienen un tamaño y peso similares a los de los libros de papel, son capaces de almacenar mucha más información (al fin y al cabo, hablamos de texto, básicamente), no cansan la vista, y como consumen poca energía, su batería suele durar semanas enteras, o meses. La pantalla no tiene luz, por lo que se comporta de forma similar al papel. Podemos, además, añadir marcadores, anotaciones, aumentar el tamaño de la tipografía, etc. Suelen disponer de algún tipo de conexión inalámbrica (Wifi ó 3G, básicamente) para comprar o descargarse nuevos títulos, además de poder conectarlos al ordenador o ampliar su espacio de almacenamiento mediante tarjetas de memoria.

Suena bien, ¿no? No todo es tan bonito. Como en toda tecnología recién llegada al mercado, los primeros modelos son sencillos y tienen un precio muy elevado. Así, lo que podemos encontrar en nuestras tiendas ahora mismo son modelos con pantallas relativamente pequeñas (unas 6 pulgadas, como un libro de bolsillo), sin color (como mucho, unos pocos niveles de gris), y con unos precios que pocas veces bajan de los 250 ó 300 € (las pantallas utilizan tecnología patentada de un único fabricante, de ahí que sea complicado rebajar los costes). Además, las páginas tardan un poco en actualizarse (nada de ver vídeos o navegar por Internet con ellos) y su manejo resulta aún rudimentario, ya que las pantallas no suelen ser táctiles, y los botones poco intuitivos (salvo excepciones: Nook, el modelo que comienza a vender ahora la librería Barnes & Noble tiene una segunda pantalla, normal, a color, táctil, para ayudar con los menús y la navegación)

Es importante no olvidar que este libro digital sólo es el soporte, necesitaremos llenarlo de contenidos. Podremos llevar encima decenas o cientos de libros, pero… ¿de dónde los sacamos? La industria editorial se enfrenta al mismo problema que ha sufrido la musical: formatos, digitalización de contenidos, distribución, protecciones contra copia, piratería…

Está claro que un aparato así, sin contenidos, sin libros con los que alimentarlo no sirve para nada. Parece que el modelo que se está imponiendo (en EE.UU., que nos llevan ventaja en el tema) consiste en asociar cada modelo a una tienda electrónica. Algo parecido a lo que ocurre con un iPod y la tienda de iTunes. Aparte de eso, existen muchos libros en Internet, tanto legales como ilegales. Éstos últimos se pueden encontrar (principalmente en inglés) siguiendo los cauces habituales. Los libros legales son básicamente obras con más de 100 años que ya no tienen derechos de autos. Los clásicos, sí.

Hay que tener cuidado con los formatos de estas ediciones electrónicas. Los libros electrónicos suelen leer formatos coumnes (PDF, Word, texto plano), pero existen formatos específicos para este tipo de publicaciones (EPUB, por ejemplo), y otros asociados a modelos concretos (por ejemplo, el Kindle de Amazon usa el formato AZW). Un formato propiertario como el de Amazon nos permitirá comprar libros en su tienda, pero no leer esos libros en modelos de otras marcas, ni cargar ficheros en formato EPUB. Como siempre, ojo con atarse a un modelo y a una marca.

No olvidemos que no sólo se leen novelas o ensayos. Los libros electrónicos parecen el destino ideal de la prensa escrita. Por las mañanas nos podríamos descargar el periódico del día, y leerlo cómodamente en nuestro libro electrónico. Hace unos meses leí que a un periódico le podía resultar mas rentable regalar un lector electrónico a sus suscriptores, que tener que imprimir y enviar el diario en papel a sus casas. Si se piensa bien, tiene sentido. Las revistas podrían tener la misma oportunidad, pero en este caso las pantallas monocromáticas suponen un escollo. No me imagino mi National Geographic sin colores, por ejemplo. Y de leer cómics, ni hablemos.

Otro aspecto interesante es el de los préstamos. Algunos modelos contemplan la posibilidad de prestar un título a otro usuario de libro electrónico. Aquí el tema se puede poner bizarro, ya que hay casos en los que se imita tanto el modelo tradicional, que se llegan a situaciones absurdas: por ejemplo, prestar un título digital a un amigo, y que se borre de nuestro lector hasta que nos lo devuelva. Una forma curiosa de entender el progreso, sin duda. Más interesante resulta pensar en la futura evolución de las bibliotecas. Podríamos conseguir el préstamos de un libro sin salir de casa, y descargarlo directamente a nuestro lector electrónico. Y lo que es mejor, 15 días después el libro se “devolvería solo“, al borrarse de nuestro equipo. Además (si no hay trabas legales de por medio), las bibliotecas nunca se quedarían sin ejemplares por estar prestados. Si se suben al carro a tiempo, y lo hacen con dos dedos de frente, nuestras bibliotecas pueden ganar muchos usuarios.

Con este panorama, ¿merece la pena la inversión? Las ventajas son innegables. Aunque parece poco práctico llevar siempre encima una biblioteca de cientos de volúmenes, para un viaje llevar 3 ó 4 libros no es tan descabellado. Por otro lado, podríamos leer en inglés, por ejemplo, y tener siempre a mano un diccionario en el que consultar dudas. O llevar encima algunos manuales técnicos que nos puedan venir bien en nuestro trabajo diario. Y por supuesto,para descansar, podríamos ojear (que no hojear) la prensa diaria. Todo ello sin cansarnos la vista, y recargando la batería una vez al mes, como mucho. No está mal.

Sin embargo, también tiene sus inconvenientes. Como todo aparato recién llegado al mercado, es muy novedoso pero le queda mucho camino por recorrer. Ya existen prototipos con pantalla a color, pero no llegarán al mercado hasta finales del año próximo, y a precios (supongo) prohibitivos. Para leer algunos títulos (o el periódico) los modelos actuales pueden resultar pequeños. Las pantallas táctiles también supondrán una gran ventaja, al permitirnos anotar, subrayar, y desplazarnos por los menús de forma más sencilla. Por no hablar de que se acabrá imponiendo el gesto de “pasar página” realizado con el dedo sobre la pantalla, para avanzar en la lectura. Seguro, será un guiño al pasado. Otro inconveniente: un lector digital es un juguete tecnológico, hoy en día, caro. Habrá que cuidarlo, y será más goloso para los amigos de lo ajeno. Y no es lo mismo perder un libro de bolsillo, que un lector de 300 €. Por último, hay que analizar bien lo que ofrece el mercado, no sólo en cuanto a lectores, sino también en cuanto a títulos editados.

En España, actualmente, la oferta literaria digital es escasa y desorganizada. Las editoriales y las librerías se tienen que poner las pilas para que los ediciones digitales sean una alternativa al papel. Para ello, la distribución y los planes de precios serán vitales. Veremos a ver cómo avanza todo esto. De momento, los que peor lo pueden pasar son los pequeños libreros, que tendrán que intentar subsistir con los clientes nostálgicos, u ofrecer una venta de ediciones digitales eficaz, personalizada y asequible. Que se fijen en las tiendas de discos, y en lo que pasa cuando un negocio ignora un cambio hasta que resulta demasiado tarde.

El libro digital se va a imponer, y dentro de unos años será tan común como los lectores de MP3. Yo creo que va a ser así. Ahora. ¿conviene comprarse uno ya, y unirse a la moda? Pues depende. Si tenemos que pasar dos horas al día en transporte público, y nos interesa tener a mano siempre varios volúmenes… sí, ¿por qué no? La inversión puede ser rentable.

Si lo que sentimos por los libros electrónicos es más curiosidad que necesidad, la lógica ahora mismo dicta esperar a que estos primeros modelos básicos evolucionen. Los que compraron las primeras televisiones planas gastaron un auténtico dineral en aparatos que hoy palidecen en características frente a los actuales, con un precio 10 veces menor. Con los lectores de libros electrónicos pasará lo mismo. Ahora mismo son caros para lo que ofrecen, pero cuando se extiendan más, la tecnología avance y se conviertan en un objeto de consumo habitual, los precios bajarán y la mayoría acabaremos dando el salto.

Al fin y al cabo, con una quinta parte de lo que vale uno de estos lectores podemos comprar hoy mismo unos cuantos libros de los de siempre, en papel, y cuando los terminemos de leer ya veremos cómo anda el patio.

Seguiremos informando.

PD: El libro digital “analógico” de las fotos es Microsiervos, de Douglas Coupland, para los curiosos.