Yo concilio

Llevo un tiempo rumiando la idea de dedicar unas líneas a ese tema tan peliagudo de conciliar. Ahora que soy padre, me doy cuenta de que el sueño no es lo más difícil de conciliar. Intentar buscar el equilibrio entre la vida familiar y la laboral siempre es muy complicado, pero si ya añadimos hijos de por medio, y se vive en este peculiar país, la tarea se vuelve bastante cuesta arriba.

Dice el diccionario que conciliar es “hacer compatibles dos o más cosas“. Trabajar y disfrutar de la familia. Aunque para hacerlas compatibles haya que renunciar, recortar, limitar. Renuncias, recortes y limitaciones que en España tienden a ser más acusados que en países más avanzados en estos temas del vivir.

En este texto voy a expresar mi opinión y mi experiencia sobre el tema. Ojo, es mi punto de vista, basado en mis circunstancias personales. Ya se sabe lo que dicen de las opiniones y los culos. Pues eso. No tiene por qué ser generalizable. De hecho nunca me he considerado la persona más normal del país, afortunadamente.

 

Teo ábaco

 

A lo que íbamos. De repente te conviertes en padre. Me voy a saltar toda la parte de “es la mejor experiencia de la vida“, “por mucho que te lo hayan contado hay que vivirlo” y demás. Voy a avanzar un poco la película a cuando las cacas, los lloros, y los “sujétale bien la cabeza” están relativamente controlados. Ese momento, unos pocos -muy pocos- meses después del nacimiento de la criatura en el que toca reincorporarse al trabajo. Situación que lo más normal es que se coma la madre, porque en este país lo habitual es que el permiso sea más de maternidad que de paternidad. Si los padres (masculino, plural) reclamásemos más tiempo en nuestros trabajos quizás poco a poco en las entrevistas se dejase de preguntar a las mujeres si van a ser madres. “No, no pienso tener nunca hijos por el miedo a que me salga un responsable de recursos humanos“.

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De vuelta a la rutina

Thomas

Quedan clausuradas otras navidades. Después de elecciones, loterías, noches buenas, comilonas, cambio de año, quedadas con amigos que vuelven a casa, compras, clima inusual, incendios malditos, encargos, más comilonas, cabalgatas, noches de Reyes y reuniones posteriores para compartir regalos, creo que ya está todo hecho, un año más.

Ya están prácticamente quitados (casi) todos los adornos navideños de casa, y tenemos el salón que parece que nos ha explotado una juguetería. Lo normal. Vivir estos días con el pequeño Teo los convierte en algo un poco más especial, aunque se entere sólo de la fiesta a medias. Eso sí, nos ha salido el chiquillo adicto al roscón. No cabe duda de que lleva nuestros genes.

Y ahora, toca volver a la normalidad. O a lo que sea que hacemos habitualmente.

Seguiremos informando.

 

Un poco de Instagram para cerrar el año

#2015bestnine

Sé que lo tradicional es que publique aquí mi resumen del año en 12 fotografías, una por mes. Pero esta vez he tenido el ordenador reparando, me ha llegado ayer, y estoy todavía reorganizando la librería de fotos. Lo haré, pero hoy no me da tiempo.

Así que para compensar, vamos con una alternativa: las fotos que más han gustado en mi cuenta de Instagram. Gracias a la herramienta de 2015bestnine, he generado este mosaico de resumen. Y está claro quién es el protagonista, aunque lo mantengamos en un discreto anonimato. No se ha llevado fotos ni nada en este 2015.

El año que termina nos ha dejado un poco de todo, pero en general me quedo con la idea de que lo bueno ha sido muy bueno, y lo malo se nos ha pasado enseguida con la siguiente carcajada del pequeño Teo. No le pido nada más al nuevo año que más de lo mismo.

Que tengáis todos una muy buena entrada en 2016. Es un año que promete.

¡Feliz año nuevo!

Estoy de vuelta

We're home

Hola a todos, si es que hay alguien por aquí. Después de un parón de unos cuantos meses, esta bitácora vuelve a cobrar vida. O eso pretendo. He estado haciendo bastantes cambios, y aunque faltan algunas tuercas y tornillos por aquí y por allá y una mano de pintura, de momento habrá que conformarse, que no hay tiempo para mucho más.

Parece que una vez más, seguiremos informando…

WhatsApp, pagar o no pagar

Escuchando: What’s Up (4 Non Blondes)

logotipo de WhatsApp

Tras la polémica que ha levantado WhatsApp por su decisión de comenzar a cobrar sus servicios a los usuarios de teléfonos con Android, me he animado a escribir estas líneas para exponer mi punto de vista sobre el tema, ya que me afecta directamente: en breve me tocará pasar por caja si quiero seguir usando la aplicación.

Antes de nada, vamos a situarnos. Hace años, cuando en la universidad analizábamos la futura llegada de eso del 3G a los móviles (la conexión a Internet que usamos hoy en la mayoría desde nuestros terminales, con velocidades más que decentes) se pensaba que quizás la videollamada iba a ser la aplicación que animase a todo el mundo a tener un móvil con conexión de alta velocidad. Las llamadas con video iban a ser lo que en inglés se llama la killer application. Lo que todo el mundo va a querer usar. Pero no. Las videollamadas pasaron sin pena ni gloria (ganó la privacidad a la curiosidad), y al cabo de los años la aplicación que ha hecho que todo el mundo pague por tener conexión a Internet en el móvil ha sido la mensajería instantánea. Vamos, el Messenger de toda la vida, llevado al móvil.

En estos casos quien gana no suele ser el mejor, sino el que llega antes. Y WhatsApp supo estar ahí en el momento justo. Puso en el mercado un servicio que funcionaba, que se integraba de manera sencilla con nuestra agenda de contactos, y que se fue extendiendo como la pólvora hasta redefinir el concepto de teléfono inteligente: la gente compraba teléfonos “que tuviesen WhatsApp“, y eso servía para diferenciar un smartphone de un teléfono móvil tradicional. El mercado de los mensajes cortos o SMS se hundió, y lo que antes nos gastábamos en ellos, pasamos a pagarlo en concepto de conexión a Internet móvil. Todo el mundo comenzó a usar WhatsApp, a medida que se iban renovando terminales: no sé cuántas personas habrán comprado algún móvil en el último año sin posibilidad de instalar WhatsApp… pocas, y de perfiles muy concretos (tercera edad, etc.)

Y así nos acostumbramos a que WhatsApp fuese algo que venía “de serie” con nuestros teléfonos. Y era gratis, aunque con letra pequeña. Para los usuarios de teléfono de Apple esa letra pequeña era bastante grande: tenían que pagar por descargar la aplicación: un pago único (y barato, menos de un euro) y listo, servicio gratis de por vida. Para los usuarios de teléfonos con sistema operativo Android el servicio fue gratuito desde el principio (descarga incluida), pero con el aviso de que se trataba de un período de prueba: al cabo de un año habría que pagar una cantidad anual (0,79 €). SIn embargo, pasaba el tiempo, se cumplían los plazos, y WhatsApp los ampliaba sin cobrar. De hecho, dejó de cobrar incluso la descarga a los usuarios de iPhone.

Ahora de repente, a WhatsApp no le salen las cuentas, tiene que comenzar a cobrar lo que siempre avisó que cobraría, y todo es un drama. Son los malos de la película, y sus usuarios se apresuran a buscar una alternativa a su servicio. Pero no tan deprisa: ¿por qué no reflexionar un poco sobre todo esto?

Lo primero: ¿por qué cobra WhatsApp? Es una pregunta con respuesta sencilla: cobra porque ofrece un servicio a cambio. La verdadera pregunta debería ser: ¿por qué no había cobrado hasta ahora? Eso también tiene fácil respuesta: para expandirse, para que nos acostumbrásemos a usarlo, para que se convirtiese en un servicio “imprescindible” en nuestro día a día. Pero mantener algo como WhatsApp tiene muchos gastos: tiene detrás a la gente que ha desarrollado la aplicación, tiene unos servidores que mantienen el servicio y que habrán ido ampliando todo este tiempo (para no venirse abajo en las nocheviejas, por ejemplo)… todo eso cuesta mucho dinero, y no nos lo ofrecen con fines altruistas. Quieren ganar algo con su servicio, es lo lógico. Y una vez que han demostrado lo útil que es, quieren cobrar lo anunciado, una cantidad bastante simbólica: 0,79€ al año (o incluso menos si se pagan varios años por adelantado).

Sinceramente, si la razón que tiene alguien para no pagar es el precio, creo que no hay mucho que discutir. Allá cada uno. Pero vamos, alguien que tiene un teléfono inteligente, o ha pagado una cantidad elevada por su terminal, o está pagando unas respetables cuotas mensuales a su operadora. Así que los 0,79€ al año (menos de 7 céntimos al mes) no creo que sean el problema. Con impuestos, un SMS viene a costar unos 0,10€. Por tanto es el precio de enviar 8 mensajes cortos en todo un año. Irrisorio en comparación con la cantidad de mensajes que intercambiamos vía WhatsApp. Cierto que hay que añadir el precio de la conexión de datos, pero esa se seguirá pagando, con WhatsApp o con cualquier otra alternativa.

Una posible razón para no querer pagar es el miedo a dar el número de nuestra tarjeta de crédito. Un clásico de Internet. No nos cuesta dejarle la VISA a un camarero, pagar con ella en cualquier tienda, dar nuestro número de cuenta a una operadora o a una eléctrica que cada 3 meses nos factura algo mal, pagar en una tienda online china para comprar un cable y ahorrarse 20 céntimos, pero… ¡cómo vamos a meter los datos de nuestra tarjeta de crédito en la plataforma segura de pago de Google! Yo ahí no tengo problema: hace tiempo que tienen mis datos, y así puedo comprar fácilmente aplicaciones para mi móvil. Se trata de un proceso seguro, y si hay algún problema existen mecanismos de reclamación. No debería preocuparnos. Y además tenemos varias opciones para realizar el pago:

Google Wallet, es decir, la pasarela segura de pago de Google para Android. Es cierto que luego nuestra tarjeta quedará almacenada para futuros pagos, pero también es cierto que nos facilitará las siguientes compras. Por cierto: existe un período de unos 15 minutos durante el cual podemos devolver una compra realizada en la tienda de aplicaciones de Google. Vamos, que no será por facilidades.

PayPal: el método de pago más extendido en Internet, un habitual de las compras en eBay, por ejemplo. Por si no queremos que Google tenga nuestros datos bancarios.

En caso de ser clientes de Movistar o Vodafone, también tenemos la opción de que el importe de la compra (esos 0,79€) se sume a nuestra factura de teléfono. No tendremos que hacer más, ni proporcionar más información. Nuestra operadora se encargará (para gustos, a mí no sé qué me da más -o menos- confianza).

Con todo lo anterior, el precio no es un factor decisivo para dejar de usar WhatsApp, en mi opinión. Ahora bien, existen alternativas más completas (la japonesa Line, la española SpotBros, Joyn por parte de las operadoras, ChatOn de Samsung, y un respetable etcétera) y gratuitas en su mayor parte, que pueden influir en la decisión. ¿Es WhatsApp mejor que el resto de aplicaciones? No, posiblemente no. Es más sencilla, pero no tiene llamadas de voz, ni vistosas pegatinas, ni comunicación con personas cercanas, y los aspectos de seguridad y privacidad no están tan claros. Visto así, cambiarse de aplicación sí que parece tener sentido…

Pero cuidado, que las alternativas gratuitas no lo suelen ser tanto. No caigamos en el error de pensar que los servicios de Google, por ejemplo, son gratuitos, cuando no somos los clientes sino el cebo (para su verdadero negocio, el de la publicidad), y los puede cerrar cuando considere que no le vienen bien para sus planes (caso del cierre de Google Reader, muy reciente). Por tanto, si usamos una aplicación gratuita, pensemos por qué lo es: porque disfrutamos de un período de prueba antes de pagar (como en WhatsApp), porque la aplicación incluye publicidad (algo ligeramente molesto y aparentemente inofensivo, pero que puede acabar consumiendo bastante más batería), o porque a la empresa que esté detrás le interese hacerse de una buena colección de datos personales… Vamos, que yo prefiero en ese sentido a WhatsApp, que deja claro que no mete publicidad, pero que necesita ingresos para mantenerse, antes que a otras alternativas que no cobran pero no dejan claro cómo se las arreglarán para mantener el servicio en el futuro.

¿Qué ocurrirá a partir de ahora? Habrá gente que deje de usar WhatsApp, algunos se marcharán a Line, otros a SpotBros… y para intentar estar en contacto con todos ellos habrá que llevar instaladas en el teléfono 2 ó 3 aplicaciones de mensajería funcionando a la vez. Ese parece ser el siguiente paso, aunque yo me resisto a pasar por ahí. Estas aplicaciones, bastante pesadas ya (en cuanto a recursos) de por sí, están continuamente funcionando en nuestros teléfonos, a la espera de nuevos mensajes, mostrando notificaciones, avisos… tener varias a la vez puede acabar agotando nuestra batería en mucho menos tiempo, y nuestra paciencia a base de cambiar de una a otra. No, en mi caso seguiré con WhatsApp: para lo que lo uso (en el ámbito familiar, y con un puñado contado de amigos, básicamente) me sobra, y me compensa. Además, si un servicio me resulta útil no me cuesta pagarlo, lo hago ya con la música, las películas, y con unas cuantas aplicaciones. Es lo justo.

Pero esta es sólo mi opinión… los que quieran dejar la suya, tienen los comentarios abiertos. Soy todo oídos.

Seguiremos informando.

Felices fiestas

Escuchando: Villancico para mi cuñado Fernando (Love of Lesbian)

felices fiestas

Seguir buscando pequeñas ilusiones día a día, y no perder nunca el optimismo: esos son mis propósitos para el año 2013. ¿Los compartimos?

Felices Fiestas

Para los curiosos: he preparado una página donde explico trucos que he utilizado en la fotografía de esta postal. Además, se pueden descargar algunos fondos de pantalla y recordar mis postales de años anteriores 🙂

PD: Tipografía Hommage à Escher v2 por Tibor Lantos

Mi Nexus 7

Escuchando: Paranoid Android (Radiohead)

Google Nexus 7

Desde hace unas semanas tengo en mi poder una tableta Nexus 7, un juguete de 7 pulgadas que ha puesto en el mercado Google y fabricado por Asus. Con un precio ajustado y una hoja de características bastante llamativa, está generando bastante comentarios. Que sean más: aquí van los míos.

En primer lugar: tablet, tableta… como lo queramos llamar: ¿pero para qué sirve? Para todo y para nada. Es como un iPad: poca gente se lo compra para algo en concreto, pero lo acaban usando para todo. En mi caso, el objetivo de la compra fue doble: poder trastear con las últimas versiones oficiales de Android nada más salir del horno de Google, y cambiar en los viajes mi portátil por algo más ligero con lo que poder trabajar fuera de casa. Esa era la idea. Luego he comprobado que, desde que tengo la Nexus uso mucho menos el ordenador fijo y el portátil en casa.

¿Cúanto cuesta? Ahora mismo existen dos versiones, una con 8 Gigas de memoria interna, y otra con 16 Gigas. Es importante valorar la capacidad, porque no se puede ampliar con tarjetas de memoria: no tiene ranura. Google vende estos aparatos ajustando márgenes, para hacer negocio luego con los contenidos: quiere que lo usemos para ver sus películas, leer sus libros, etc. Las tarjetas de memoria permitirían poder meter mucho contenido multimedia sin pasar por caja, y eso no les interesa. A lo que íbamos, el precio: 199€ pare el modelo de 8 GB, 249€ para el modelo de 16 GB. Eso hoy. Circulan rumores estos días de que está a punto de aparecer otro modelo con 32 GB, pero no se sabe si se añadirá a los anteriores, sustituirá a alguno de ellos, aumentará de precio, o se quedará en esa franja. Google ha anunciado un evento para el día 29 de este mes en el que seguramente se desvelen estas incógnitas. Por ello, de momento, precaución. Ahora mismo, lo más recomendable es esperar a ver cómo queda la gama antes de lanzarse a comprar.

Google Nexus 7

Un último apunte sobre el precio, en especial del modelo más barato: tiene truco. El único Nexus 7 que ha llegado a las tiendas físicas es el de 16 GB a 249 €. El modelo de 199 € sólo se vende a través de la tienda Google Play, con sus correspondientes gastos de envío. Está claro que a Google le interesa que todo el mundo se centre en el modelo de mayor capacidad.

En mi caso elegí el modelo de 16 GB, comprado en una tienda física. No es que lo vaya usar para almacenar películas pero, ya que no se puede ampliar, mejor ser cauto. Todos sabemos cómo funciona esto de los discos duros y las tarjetas de memoria… parece que nos sobra hueco, pero siempre se acaban llenando.

Google Nexus 7

Google Nexus 7

La tablet viene presentada en una caja bastante elegante, que incluye lo básico: guía rápida, cable micro-USB, cargador, y el aparato en sí. Yo lo compré junto a una funda original, el único modelo que vende Google/Asus de momento: de plástico y en color gris (también la tenían en azul y en rosa en la tienda), envuelve perfectamente la tableta, pero poco más. Ni imán para activar y desactivar la pantalla, ni posibilidad de que sirva como soporte. Por 19€ se hace un poco cara, pero quería tenerla protegida desde el primer momento. Supuestamente está en camino desde Hong Kong otra funda a precio de risa que sí permitirá su uso como “atril“. Algún día llegará, que estas cosas vienen baratas, pero con calma.

Funda de Google Nexus 7

Funda de Google Nexus 7

Funda de Google Nexus 7

En la mano, el Nexus 7 es bonito y sobrio. La cubierta trasera tiene un agradable tacto gomoso, el frontal no tiene ningún botón, y los únicos elementos que rompen sus líneas son sus dos conectores (auriculares y micro-USB en la parte inferior) y los botones laterales (encendido y volumen, a la derecha). También se pueden encontrar cuatro pequeños conectores metálicos en un lateral, que se supone serán para algún tipo de base o similar; de momento no tienen uso. Todo esto en un tamaño contenido por sus 7 pulgadas de pantalla (con resolución 1280×800, bastante respetable), rodeada por un marco negro suficientemente ancho para que se pueda sujetar cómodamente sin riesgo a activar nada por error. Por comparación, el tamaño es similar a mi Kindle con teclado, pero mucho más pesado: en la línea de los equipos de la competencia, pesa 340 gramos.

Google Nexus 7

Google Nexus 7

¿Se hace pequeña una pantalla de 7 pulgadas? Pues depende. Para mí no, pero yo estoy acostumbrado a usar mi (hoy en día) minúsculo móvil de 3.3 pulgadas, por lo que el Nexus 7 me parece un gran salto, una tableta muy adecuada para aquellas aplicaciones y tareas que en el móvil me resultan incómodas. Si en cambio el móvil al que estamos acostumbrados sobrepasa las 4 pulgadas, quizás la pantalla de esta tableta no nos parezca un gran cambio. Lo que es indudable es que es tremendamente portable: un equipo de 10 pulgadas es ideal para el salón de casa, pero un poco trasto si lo queremos transportar, o si tenemos intención de llevarlo siempre encima. Con 7 pulgadas se consigue un equilibrio entre tamaño y portabilidad muy interesante… para mí, al menos. Pero recuerden: tengo móvil pequeño e intención de usar el Nexus 7 para trabajar, en movilidad. Cada cual que valore sus circunstancias antes de decidir por un tamaño de tableta.

Durante el pasado mes de septiembre, al adquirir un Nexus 7 Google regalaba 20€ para comprar aplicaciones en Google Play. Justo después, la tienda de Google celebró sus no-sé-cuantos billones de aplicaciones vendidas, por lo que ofreció durante varios días una selección de juegos y aplicaciones en oferta a 25 céntimos. Ideal para comprar y probar el juguete nuevo. La tableta vino además con una película de regalo (Transformers, el lado oscuro de la Luna, qué mala es) y algunos libros (clásicos) para probar sus aplicaciones de vídeo y lectura (con las que Google espera hacer caja compensando el poco margen que saca de la venta de los dispositivos).

Google Nexus 7

Respecto a la batería, se porta bastante bien. Por lo que he estado viendo, se acerca a lo prometido: unas 9 horas de uso continuo, sin excesos… aunque es difícil de comprobar, ya que lo normal (en mi caso y en mi casa) es que se pase buenos ratos en reposo (con la wifi apagada). Parece que aguanta bien el tirón con la reproducción de películas, y tira más de batería cuando se abusa de los juegos (lógicamente, cuantas más dimensiones tenga el juego, más consume). En cualquier caso, yo creo que aguanta holgadamente una jornada de uso intenso, que suele ser el aspecto más crítico a la hora de valorar la autonomía de uno de estos cacharros.

Como es un producto “oficial” de Google, llega con la última versión de Android (4.1, apodada Jelly Bean) y recibe antes que nadie las actualizaciones pertinentes (en este tiempo ya he recibido 2, ahora mismo tiene ya la versión 4.1.2). Jelly Bean tiene una pinta estupenda, todo funciona como la seda y la respuesta del sistema siempre es instantánea. No sé cuánto se debe al hardware (microprocesador de 4 núcleos, 1 GB de memoria RAM) y cuánto al sistema operativo optimizado (Project Butter, una tecnología que acelera la respuesta y fluidez de Android), pero el caso es que usarlo es una gozada. Para entendernos: es todo tan rápido, instantáneo y fluido como un iPad con su sistema iOS recién salido de la caja. O más.

Google Nexus 7

Una curiosidad: inicialmente el Nexus 7 estaba pensado para usarse en vertical, en formato “libro”: ni los escritorios ni el listado de aplicaciones giraban para mostrarse en formato “horizontal” al girar el dispositivo. Existía una aplicación de terceros que eliminaba esta restricción, pero con la última actualización de Android (4.1.2) ya se permite el giro sin problemas, por lo que su uso en apaisado resulta ahora mucho más cómodo.

Otra de las novedades de Jelly Bean es el asistente Google Now. No se trata de la competencia del Siri de Apple, sino que busca otro enfoque: aunque integra una búsqueda por voz, está centrado más bien en ofrecernos información antes de que nosotros se la pidamos. Me explico con algunos ejemplos: si tenemos una cita en el calendario de Google, el asistente Google Now se encargará de buscar el lugar de la cita en sus mapas, calcular el tiempo que tardaremos en llegar, y generarnos un aviso en caso de que se acerque la hora y no nos movamos. O si estamos fuera de casa, nos indica la ruta y el tiempo estimado para volver, teniendo en cuenta el estado del tráfico. Esos ejemplos los he comprobado, y funciona tal y como suena. Otros casos que no he comprobado aún: aviso de horarios de transporte cuando nos acerquemos a una parada, estación, etc… resultados de eventos deportivos de nuestros equipos favoritos, traductores y conversores de divisas cuando detecte que estamos en otro país… Vamos, que Google Now analiza nuestras preferencias, nuestras citas y nuestra ubicación actual para generar “tarjetas” con información útil. Práctico y con mucho potencial, aunque en España aún no tengamos todas sus funcionalidades operativas al 100%. Contrapartida: lógicamente, todo lo relacionado con la privacidad. Si no queremos que Google conozca nuestra ubicación, todo lo anterior deja de ser eficaz. Cada cual decidirá qué antepone: comodidad o privacidad.

Google Nexus 7

En cuanto a conectividad, el aparato cumple, aunque con algunas ausencias. No existe versión 3G, por lo que únicamente podremos conectarnos a través de una red Wifi (o usando nuestro móvil para compartir la conexión de datos usando Wifi, que con Android es sencillo). Tiene bluetooth, GPS y también NFC (una tecnología de comunicación entre equipos por contacto, que aún no he conseguido probar: un Samsung Galaxy SIII también con NFC no parecía congeniar). El puerto micro-USB mediante el que cargamos la tableta y la conectamos al ordenador también puede tener otros usos: si compramos un cable adaptador (con un micro-USB macho en un extremo y un USB hembra en el otro, es un cable fácil de encontrar, con el nombre de USB OTG, On The Go) podremos conectar al Nexus 7 disositivos de entrada como teclados, ratones o mandos de juegos (he probado los tres casos, funcionan perfectamente).

Google Nexus 7 con gamepad USB y MAME

Una lástima que no funcione con memorias USB (nuevamente, Google limita la expansión de memoria del equipo) aunque existe alguna aplicación de pago que intenta solucionarlo, al menos a medias (permite conectar memorias externas y leer de ellas contenido multimedia y documentos). Puede ser que “rooteando” (consiguiendo acceso root o de administrador, deshabilitado por defecto en todos los terminales Android) se consigan solucionar alguna de estas limitaciones del puerto USB, pero de momento no he querido enredar con ello.

Hay una conexión más que se echa en falta en el Nexus 7, y es la salida de vídeo. No hay manera de conectar la tableta a una pantalla externa. Ni existe conector, ni se puede utilizar la salida USB mediante adaptadores para ese fin. Google quiere que todo el contenido que consumamos se quede en la pantalla de 7 pulgadas.

En estas semanas de prueba, he instalado bastantes aplicaciones y juegos, muchas veces de pago (ha sido económico gracias a los regalos y las ofertas) y la primera conclusión que uno saca al usar una tablet con Android es que el número de aplicaciones adaptadas para ser usadas en un dipositivo de este tipo es bastante reducido. En demasiadas ocasiones (algunas bastante sonadas, como Twitter) el aspecto en pantalla es el de una aplicación para teléfono “estirada“. Existen honrosas excepciones: casi todas las aplicaciones de Google (Maps, Calendar, GMail, etc.), Evernote, Pulse, Flipboard, Google Currents y lectores de noticias similares (que tengo aún por explorar, aunque su aspecto inicial en una pantalla grande es fantástico)… pero en general se nota que falta aún camino por recorrer.

Google Nexus 7

Quitando eso, la experiencia de uso está siendo fantástica: todo funciona como debe, y cuando debe. Las aplicaciones se lanzan y se cierran de manera instantánea. La pantalla es muy cómoda y se escribe bastante bien en su teclado virtual en modo vertical, usando las dos manos. Los juegos en 3D agradecen la potencia de los cuatro núcleos, lo que convierte a la Nexus 7 en una eficaz consola (aunque a mí en general con unos pájaros y unos cerdos me suele sobrar, que no soy mucho de juegos).

En definitiva: un gran aparato, yo de momento estoy muy contento con la compra. Resumo un poco: es muy potente, pero con un tamaño contenido. Si se quiere sólo para usar en el salón de casa, igual es mejor buscar algo con más pulgadas, pero para llevar encima es ideal. No tiene manera de ampliar su memoria externa, ni salida de vídeo, son limitaciones a tener en cuenta. Por lo demás, y a la espera del inminente iPad Mini (llega el próximo día 23, según todas las señales), se trata de un equipo con una relación calidad-precio envidiable. Lo recomiendo, aunque como comentaba por ahí arriba, hay rumores de que aparecerá un modelo de mayor capacidad, por lo que es mejor esperar por si cambian precios o mejoran prestaciones a final de mes.

Y eso es todo por el momento. Seguiremos informando.

Probando la aplicación oficial de la Feria de Día 2012

Escuchando: Somtehing’s Wrong (K’s Choice)

Aplicación oficial de la Feria de Día 2012 de Santander

Santander está en fiestas: la Feria de Día anima las calles con sus casetas de pinchos, y el Ayuntamiento ha publicado una aplicación oficial (compatible con móviles de Apple y Android) para estar al tanto de las especialidades ofrecidas en cada una de elas.

He estado de viaje, por lo que este año me he pedido el arranque de las fiestas, y no me he puesto a programar mi guía de pinchos en forma de Realidad Aumentada, como hice los dos años anteriores. En este enlace se puede leer cómo funcionaba mi propuesta el año pasado, por ejemplo.

En esta ocasión, habiendo una aplicación oficial, me he despreocupado del tema. Estará cubierto por profesionales, me dije. Al fin y al cabo yo no hago aplicaciones para móviles (aún, todo se andará), sino que me centro en capas de realidad aumentada para aplicaciones como Layar o Wikitude.

Ayer me puse a probar la aplicación oficial del Ayuntamiento de este año, y… en fin, me esperaba más. Sin ánimo de meter el dedo en la llaga, aquí van algunos comentarios, tras probarla en un par de terminales con Android…

La aplicación la ha realizado una empresa llamada 1app, con sede en Oviedo. Parece que ya se encargaron de realizar otra similar para la pasada Quincena del Pincho. Curioso, el año pasado hubo otra aplicación de una empresa local, la recuerdo con mejor pinta.

La aplicación parece reciclada o basada en una plantilla. Salvo una pantalla inicial con los patrocinadores, no parece haber mayor personalización ni en colores (el cartel de la Feria es azul, no verde), ni en logotipos o iconos…

Parece que es más obra de la Asociación de Hostelería que del Ayuntamiento de Santander (o al menos eso se desprende del tamaño y repetición de logotipos).

Se basa en cuatro secciones: una con el Programa de Fiestas, otra con el acceso a la información de pinchos, otra con un listado de “favoritos” (ya sean eventos o pinchos), y una última con un enlace (de tamaño desproporcionado, debería ser algo secundario) al hotel escuela de la Asociación de Hostelería.

La aplicación no funciona (en absoluto) sin conexión a Internet. En esto es similar a mis capas de Realidad Aumentada, que leen los datos siempre actualizados de un servidor externo. Lo veo lógico en el caso de comentarios y valoraciones de los pinchos, pero para el programa de fiestas, por ejemplo, no hubiera sido necesario. Sí es cierto que así se aseguran de que la información esté siempre actualizada al 100%… o al menos tienen la facilidad para hacerlo.

La sección del Programa de Fiestas funciona bien, se puede elegir día, y muestra el listado correspondiente. No se pueden realizar búsquedas. No se pueden consultar eventos cercanos en un mapa. Lo único que permite es elegir un evento, y mostrar más información, y su ubicación (sólo del evento seleccionado), mostrando también la nuestra. También se puede añadir el evento a favoritos, si se desea.

La sección de Pinchos es un despropósito. Lo siento, pero es lo que me ha parecido. No hablo de que existan errores tipográficos, que los hay. Hablo de que me parece muy poco práctica. Y me explico: lo único que tenemos es un listado de pinchos, ordenados por orden alfabético de establecimiento. Tenemos un buscador, que no funciona. En absoluto. No muestra resultados, nunca. Se puede entrar en cada uno de los pinchos para ver su ficha, fotografía, descripción y ubicación en el mapa (sólo de esa caseta, de la seleccionada, no hay un mapa general de casetas). Su posición, en bastantes casos, es incorrecta, además.
Se puede valorar el pincho (pero no realizar comentarios) a cambio de dejar la dirección de correo electrónico.

Vamos, que sirve para conocer el pincho que ofrece una caseta a partir de nombre del establecimiento, pero poco más. Para sabér qué establecimientos hay en cada zona… tendremos que recurrir a acercarnos hasta allí, o a tirar de un folleto en papel.

La sección de favoritos funciona como se espera, eso sí. Ahí nada que decir.

En resumen: me ha resultado una aplicación altamente decepcionante. Aparte de que no me convence la estética ni su usabilidad, trae errores de bulto (textos no revisados, buscador que no busca) y lo que es peor: creo que hay un problema en cuanto a su planteamiento. Se han perdido todas las ventajas que ofrece el geoposicionamiento de las casetas, eventos… y del propio usuario. No hay manera de obtener un mapa general con todos los eventos, o todas las casetas por zonas. No podemos realizar búsquedas relativas a nuestra ubicación. No podemos realizar búsquedas, de hecho.

Tampoco existe la opción, en ningún lado, de compartir nada en Redes Sociales. Cero. En el año 2012, imperdonable.

Lo mejor que tiene es que es gratis (para los usuarios, porque me gustaría saber cuánto ha costado, ¿alguien tiene información al respecto?). También cuenta como ventaja que se trata de una aplicación por sí misma, no de una “capa” que necesita una aplicación de terceros. Pero poco más positivo puedo decir. Y a tres días de que terminen las fiestas, no creo que nadie se ponga a corregir sus errores ya.

Desde luego, si esto es lo que pretende vendernos el Ayuntamiento como nuevas tecnologías o ciudad inteligente… apañados vamos.

Igual el año que viene vuelvo a rescatar mis casetas aumentadas, aunque sea para consumo propio, porque visto lo visto…

Seguiremos informando.

PD: Mis capas de Realidad Aumentada sobre casetas de pinchos siempre han sido autoproducidas, extraoficiales y por amor al arte. En ningún momento he intentado vendérselas al Ayuntamiento ni nada parecido. Han sido experimentos. Gracias a todos los que las usásteis y a los que me decís ahora que lo echáis de menos 😉

Más bicicletas aumentadas

Escuchando: Bicycle Race (Queen)

Captura de pantalla de Layar Santander Bici

Otros años por estas fechas suelo preparar una capa de realidad aumentada con la que obtener información sobre casetas de pinchos en la Semana Grande de Santander. Esta vez no será así: el Ayuntamiento ha anunciado que se publicará una aplicación oficial con toda esa información, así que retiro mi contribución desinteresada al estar cubierta la necesidad.

Mientras tanto, sigo trabajando con mis experimentos sobre Realidad Aumentada, esa manera de acceder a información de nuestro entorno a través de teléfonos y dispositivos móviles cada vez más comunes. En concreto, he estado actualizando mi “capa” de Realidad Aumentada más antigua, la relacionada con el mundo de la bicicleta en Santander.

Para los nuevos: con esta capa (un conjunto de datos accesibles desde el móvil, geoposicionados y superpuestos a su ubicación real cuando enfocamos con la cámara) se puede conocer la posición y estado de las estaciones de préstamo de bicicletas municipales, así como la ubicación de aparcabicis repartidos por la ciudad. Permite responder a preguntas cómo ¿cuál es el aparcamiento más cercano para mi bicicleta? ¿dónde puedo alquilar una bici municipal? ¿hay bicis disponibles? ¿y el punto más cercano para devolver una?

Con la nueva revisión, he completado la información disponible, mejorado los iconos, aumentado las plataformas compatibles, depurado el tratamiento de datos para hacerlo más rápido y fiable, y aumentado las maneras de acceder a la capa en Layar.

Voy a explicar brevemente las novedades…

Tradicionalmente, para acceder a esta capa era necesario usar la aplicación gratuita y multi-plataforma Layar en nuestro móvil. Esto sigue siendo así, aunque he añadido una alternativa, como indicaré más adelante.

En Layar se pueden cargar distintas capas temáticas (hay muchas disponibles). La relativa a las bicis en Santander se llama Santander Bici y hay que cargarla desde la aplicación para comenzar a usarla. Se puede realizar una búsqueda (y añadirla a nuestras capas favoritas para tenerla a mano) o, en el caso de los teléfonos con Android, se puede instalar esta aplicación que la carga automaticamente.

Sorpresa, también existe una forma más intuitiva de comenzar a usar la capa de Realidad Aumentada: si tenemos una tarjeta de abonado del servicio de alquiler de bicis, o nos acercamos a una estación de préstamo, podremos acceder a la Realidad Aumentada sencillamente apuntando con la cámara de nuestro móvil al abrir la aplicación Layar, así:

Captura de pantalla de Layar Santander Bici

Captura de pantalla de Layar Santander Bici

La tarjeta de abonado o la placa informativa de la estación se convertirán en enlaces para comenzar a consultar información “aumentada”. Fácil y divertido.

Dentro de la capa, además de cambios internos en la programación, hay algunos más evidentes: en las estaciones de préstamo ahora hay botones para llamar al servicio de asistencia o enviarles un correo electrónico (además del que ya existía para visitar la web del servicio). Los iconos con los que se indica la presencia de un punto de préstamo también han cambiado: ahora muestran dos flechas (una para las bicicletas y otras para las bornetas -puntos de anclaje para devolverlas-) de color verde o rojo según su disponibilidad en cada caso. Si las dos flechas son verdes, por ejemplo, quiere decir que esa estación tiene bicicletas disponibles y espacio para devolverlas.

Capturas de pantalla de Layar Santander Bici

Para usar todo lo anterior es necesario usar la aplicación Layar. Es gratuita y funciona muy bien, pero… ¿es la única alternativa? No, existe otra aplicación bastante extendida, que persigue el mismo fin, llamada Wikitude. ¿Es compatible mi capa de Realidad Aumentada con Wikitude? Desde ahora sí. En Wikitude estos conjuntos de datos no se llaman capas, sino mundos… y el mundo Santander Bici se puede utilizar también desde Wikitude, con la misma información.

Captura de pantalla de Wikitude Santander Bici

Captura de pantalla de Wikitude Santander Bici

A partir de ahora mis capas de Realidad Aumentada serán compatibles con ambas aplicaciónes, y todas mis herramientas de creación de puntos de interés serán válidas para Layar y Wikitude.

Capturas de pantalla de Wikitude Santander Bici

Si alguien se anima a probar estas aplicaciones, cualquier comentario o sugerencia será bienvenido. Igualmente, si alguien conoce algún aparcamiento que no aparece entre mis datos, que me lo indique y lo incluiré rápidamente. Me gustan los experimentos, especialmente cuando pueden ser prácticos. Si hay gente que lo usa, ya ha servido para algo.

En fin, esto es la Realidad Aumentada: una tecnología cada vez más común, y para la que no es necesario hacer grandes desembolsos ni desarrollos específicos si se sabe aprovechar lo ya existente. Hay gente que lo vende -y lo compra- como el futuro (el Ayuntamiento de Santander, sin ir más lejos) pero la realidad, sin aumentar, es que hace años que se usa. Incluso en Santander.

Yo seguiré con mis pruebas y mis experimentos para poder ofrecer un producto sencillo y fiable. Si alguien tiene una idea, o algún negocio que pueda complementarse con datos geoposicionados, podemos hablar. Quizás descubra que es más sencillo y económico de lo que parece disponer de una herramienta así.

Seguiremos informando.

PD: Hablando de bicicletas… hasta el momento ni el Ayuntamiento ni la empresa concesionaria han respondido a mi carta preguntándoles por la subida de precio del 144% que han aplicado al servicio de préstamo.

El fútbol y sus pasiones

Escuchando: We are the Champions (Queen)

Santander durante la final de la EuroCopa 2012

Santander durante la final de la EuroCopa 2012

Pues ya está, ya somos campeones de Europa en eso del fútbol. He seguido con cierto interés los partidos de nuestra selección (tampoco me he preocupado ni he cambiado de planes si me pillaban fuera de casa) y ayer estuve viendo, como casi todo el resto del país, la final contra Italia. La segunda parte: durante la primera estuve dando un paseo por Santander, cámara en mano, fotografiando una ciudad bastante desierta (como ya hice dos años atrás cuando ganamos el mundial). En Santander, dada la edad media de la población, la hora del partido y lo bueno que hacía, las calles no llegaron a despoblarse. Había muchas señoras paseando.

Santander durante la final de la EuroCopa 2012

Santander durante la final de la EuroCopa 2012

Santander durante la final de la EuroCopa 2012

Por lo demás, todo el mundo en casa o en terrazas con televisión, y en las carreteras sólo transporte público y repartidores de comida a domicilio.

Santander durante la final de la EuroCopa 2012

Santander durante la final de la EuroCopa 2012

Hoy es lunes y anda el páis con la resaca de la euforia, la barbilla levantada y el pecho un poco más hinchado. Con la que nos está cayendo, siempre vienen bien estas inyecciones de autoestima. Un poco de alegría para aliviar la crisis, aunque no vaya a cambiar nada (porque si el fútbol influye sobre la prima de riesgo, es que el mundo está más jodido de lo que pensaba).

Santander durante la final de la EuroCopa 2012

Santander durante la final de la EuroCopa 2012

Santander durante la final de la EuroCopa 2012

Santander durante la final de la EuroCopa 2012

Con todo, no puedo evitar soltar aquí un párrafo impopular, pero para mí inevitable: ojalá demostrásemos la misma pasión defendiendo otras cosas más importantes (o al menos iguales) que los colores de una camiseta. Y ojalá todos tuviésemos en mente que esos chavales que idolatramos, que se han dejado la piel en los partidos (cierto), son también empleados con sueldos millonarios en empresas que deben cifras sonrojantes a Hacienda y a la Seguridad Social; son jugadores que cobrarán cada uno una prima de 300.000€ con ventajosas condiciones fiscales, tan ventajosas que es posible que nuestro Estado no vea un euro en impuestos, a no ser que la selección tenga algún gesto de buena voluntad. Estaré encantado si me sorprenden gratamente al respecto.

Santander durante la final de la EuroCopa 2012

Una última nota: sin ser especial seguidor de las retransmisiones deportivas, la labor de Telecinco me ha paredido muy mejorable, por decir algo suave. Hay veces que es mejor estar callado que soltar algunas perlas por rellenar. También me sorprendió que ayer, con el mayor incendio en décadas arrasando Valencia, ni comentaristas ni autoridades soltasen una sóla palabra al respecto. Entre las llamas también había héroes, pero de otra clase. Está visto que en este país, las prioridades son bien claras.

Santander durante la final de la EuroCopa 2012

Seguiremos informando.