Bis bald (¿Quién me iba a decir?)

Escuchando: International Airport (Anorak)

Prisa

Hace ya tiempo, en alguna de nuestras últimas reuniones, ya fantaseábamos con la idea de su boda. ¿Os imagináis estar allí celebrándolo?

Poco le tenemos que dejar a la imaginación, ya. Mañana en el aeropuerto de Bilbao veré muchas caras conocidas, y algunas más se irán incorporando hasta la celebración del sábado. En general no me gustan las bodas, pero tengo la suerte de que mis amigos se lo montan tan bien y con tanto gusto, que acabaré cambiando de opinión.

A partir de ahora me tomo vacaciones. Y como soy autónomo, son vacaciones de mí mismo. En realidad hay un reportaje que hacer, pero será llevadero y -estoy seguro- muy divertido. Después, una vez colgada la ropa de gala, quedarán muchos días para explorar y descubrir cervezas, pueblos, lagos y montañas. Ach so.

Nos vemos a la vuelta, sean moderadamente buenos.

Me gusta esa mesa

Escuchando: Windowsill (Arcade Fire)

La mayoría de los que me leen ya saben de qué pie cojeo. Me gustan los ordenadores blancos y con el logotipo de una manzana mordida. Son mi tentación.

Hace poco mi hermana se compró un portátil, gama ultra baja, con Windows Vista instalado. No sé, supongo que el equipo era demasiado limitado para el sistema operativo. La impresión que me llevé fue totalmente decepcionante. Quizás con un equipo más potente, me habría impresionado algo (aunque en el pasado SIMO, con equipos de demostración, veía barras de progreso al abrir el panel de control, ouch). Vista no me pareció más que un XP pasado por chapa y pintura (y donde MacOS es todo elegancia, Microsoft no ha conseguido más que un entorno recargado con destellos y movimientos por todas partes).

Lo que es peor: es muy seguro, sin duda. Como para no serlo. Pregunta POR TODO. La parodia de Apple no pudo ser más acertada. Para instalar un programa hay que aceptar un mínimo de tres o cuatro avisos de seguridad. El sistema no es seguro, es dubitativo, y le cede la responsabilidad al usuario. Y como todos le damos a aceptar sin leer, todo el sistema pierde su sentido. Bu.

Por supuesto, nadie que haya usado MacOS X durante unos meses (con eso basta) se sentirá mínimamente impresionado por Vista. Todas sus novedades las llevamos usando desde hace una versión original.

Eso sí, hay que ser justos. No todo lo que hace Microsoft es criticable. Cuando se hacen las cosas bien, hay que reconocérselo. Ayer me sorprendieron. Dos veces.

La primera. Surface. El ordenador que nos espera. Evidentemente, no todo funcionará tan bien ni tan rápido como en este prototipo, pero creo que el futuro se parecerá bastante a eso. Interfaz táctil multipunto, como se avanzó en el iPhone, y cables desterrados. Muy, muy interesante.

La segunda. ¿De qué color es la avioneta de Microsoft? Porque desde ahí han tenido que hacer las fotografías de su sistema de mapas, Local Live. Lo descubrí ayer gracias a Bruno, y he estado jugueteando un rato con la vista aérea de Santander. Google Maps parece que tiene competencia, bienvenida sea si sirve para obtener cada vez más prestaciones. A este paso vamos a tener que agachar la cabeza para que no nos golpeen las cámaras aéreas.

Eso sí, la vista en 3D no sé cómo es. Requiere Windows.

Seguiremos informando.

Para todo lo demás, Compact Flash

Escuchando: The Main Monkey Business (Rush)

Estas últimas semanas he estado buscando tarjetas. De las de memoria, que no se me olvide. Creo que todavía tengo por casa alguna de cuando treinta y dos megas eran todo un mundo de colores. Cómo cambian las cosas.

Me ha costado dar con la marca y modelos que buscaba. No me valía cualquier cosa, porque mi cámara ya se rebeló caprichosa en su día, con algunas tarjetas con las que nunca llegó a entenderse. Cuestión de carácter, supongo.

Después de mucho mirar, de ver precios buenos por internet echados a perder por gastos de envío sorprendentes (¿cuánto pesa un giga? ¿y a qué huele?), de preguntar en tiendas por aquí, todo llegó a buen puerto, y conseguí una buena tarjeta a un precio muy bueno; y una aún mejor a un precio, incluso, mejor. Son las cosas de aparecer en el sitio adecuado en el momento justo.

Eso sí: añado las tarjetas de memoria a mi lista de precios incomprensibles, junto a los billetes de avión o las comisiones bancarias. ¿Cómo es posible que por la misma tarjeta me pidan el doble en una tienda diez metros más allá de la anterior? ¿Cómo puede haber diferencias de hasta diez veces su precio para el mismo producto? Increíble. Y si no se lo creen, fíjense en la imagen que adorna estas líneas. Es un anuncio que aparece y desaparece en la web de Terra, como oferta destacada. Desde luego, como promoción es muy singular. Sin duda. Doscientos euros por dos gigas de memoria. Ahí es nada.

Si se sigue el enlace, se carga una página de la tienda de Dell, con el sarcástico título de “al mejor precio“. Para el vendendor, desde luego. Los portes, además, no están incluidos. Qué cosas.

Seguiremos informando.

Fiesta perezosa

Escuchando: Stay (Lazy)

Para los curiosos y/o musicalmente inquietos, he publicado una nueva sesión de Mazingert Z en su/mi podOmatic. Que lo sepan.

Puedo adelantar, también, próximas fechas para sus sesiones. El próximo 13 de junio, miércoles, de once de la noche a dos de la mañana dejará aterrizar su planeador en la cabina del pub Opium de Santander. Y ese mismo viernes día 15, se está preparando una pequeña gran fiesta…

Ese día, aparte de ser mi cumpleaños, estaré pinchando en ANDN Club (Pub Metropole, Santander), en compañía de dj Spongebob, llegado de Toulouse para la ocasión. Eso ya, de por sí, asegura unas cantidades inimaginables de fiesta. Avisados quedan.

Pero no, habrá más: antes de nuestra sesión disfrutaremos allí mismo de un concierto acústico de Lazy, en un formato en el que están demostrando moverse con una elegancia pocas veces vista por aquí.

No es mal plan para una noche de viernes. Todo lo contrario.

Seguiremos informando.

Regreso al futuro

Escuchando: Different names for the same thing (Death Cab For Cutie)

El futuro es como el presente, idéntico al pasado. Una vez más se demuestra que Santander es una ciudad de derechas, muy de derechas. Al menos una gran mayoría (absoluta) de sus ciudadanos. Y es curioso porque en el día a día también es fácil encontrarse con mucha gente crítica con nuestro ayuntamiento. Pero parece que a los descontentos les vence la pereza durante la jornada electoral de turno… aunque también puede influir la (evidente) falta de una alternativa seria.

En cualquier caso, los bandos los seguirán proclamando los del mismo ídem. Al menos, eso sí, se renueva el alcalde. Quizás la juventud del que se acaba de ganar el cargo aporte algo de frescura al panorama. Sinceramente, lo dudo, pero de ilusiones se vive.

Son, sin más, reflexiones post-electorales, en uno de esos días en los que resulta que todos han ganado: Nadie dijo que las matemáticas fuesen una ciencia exacta.

Seguiremos informando.

PD #1: Lo mejor de ayer, la reunión de amiguetes después de votar. Cervecitas, rabas, unas tapas, comilona y sobremesa delante de la televisión. Opiniones e ideologías dispares, en la misma cantidad que las bromas y las risas. Ay, si todo el mundo se lo tomase así…

PD #2: No me he recorrido la ciudad buscando los dos carteles más ridículos que pudiese encontrar. No. Las dos fotos que encabezan estas líneas corresponden a la esquina de mi calle. Cuando me lo ponen a huevo, cuesta resistirse.

Señor agente, señor agente…

Escuchando: De do do do de da da da (The Police)

Esta semana, entre los muchos detalles con los que nos ha agasajado nuestro otrora (futura, supongo) excelentísimo ayuntamiento, ha tenido especial relevancia la creación de la figura del Agente de Movilidad. Que es como un policía local, pero sin pistola, y un bolsillo de fácil acceso a la libreta de multas. Parece que aún con las ampliaciones de los aparcamientos de pago no da para cubrir gastos.

En cualquier caso, al César lo que es del César: los agentes de movilidad no están sólo para recaudar. Y a las pruebas me remito. Ahí tiene, al del circulito rojo, charlando tranquilamente con un amiguete, no sé si propietario de la moto o del coche rojo que le sirve de sustento. Es igual. Moto y coche, ambos, aparcados en una parada de taxis. Con dos cojones. Y un agente.

Seguiremos informando.