WhatsApp, pagar o no pagar

Escuchando: What’s Up (4 Non Blondes)

logotipo de WhatsApp

Tras la polémica que ha levantado WhatsApp por su decisión de comenzar a cobrar sus servicios a los usuarios de teléfonos con Android, me he animado a escribir estas líneas para exponer mi punto de vista sobre el tema, ya que me afecta directamente: en breve me tocará pasar por caja si quiero seguir usando la aplicación.

Antes de nada, vamos a situarnos. Hace años, cuando en la universidad analizábamos la futura llegada de eso del 3G a los móviles (la conexión a Internet que usamos hoy en la mayoría desde nuestros terminales, con velocidades más que decentes) se pensaba que quizás la videollamada iba a ser la aplicación que animase a todo el mundo a tener un móvil con conexión de alta velocidad. Las llamadas con video iban a ser lo que en inglés se llama la killer application. Lo que todo el mundo va a querer usar. Pero no. Las videollamadas pasaron sin pena ni gloria (ganó la privacidad a la curiosidad), y al cabo de los años la aplicación que ha hecho que todo el mundo pague por tener conexión a Internet en el móvil ha sido la mensajería instantánea. Vamos, el Messenger de toda la vida, llevado al móvil.

En estos casos quien gana no suele ser el mejor, sino el que llega antes. Y WhatsApp supo estar ahí en el momento justo. Puso en el mercado un servicio que funcionaba, que se integraba de manera sencilla con nuestra agenda de contactos, y que se fue extendiendo como la pólvora hasta redefinir el concepto de teléfono inteligente: la gente compraba teléfonos “que tuviesen WhatsApp“, y eso servía para diferenciar un smartphone de un teléfono móvil tradicional. El mercado de los mensajes cortos o SMS se hundió, y lo que antes nos gastábamos en ellos, pasamos a pagarlo en concepto de conexión a Internet móvil. Todo el mundo comenzó a usar WhatsApp, a medida que se iban renovando terminales: no sé cuántas personas habrán comprado algún móvil en el último año sin posibilidad de instalar WhatsApp… pocas, y de perfiles muy concretos (tercera edad, etc.)

Y así nos acostumbramos a que WhatsApp fuese algo que venía “de serie” con nuestros teléfonos. Y era gratis, aunque con letra pequeña. Para los usuarios de teléfono de Apple esa letra pequeña era bastante grande: tenían que pagar por descargar la aplicación: un pago único (y barato, menos de un euro) y listo, servicio gratis de por vida. Para los usuarios de teléfonos con sistema operativo Android el servicio fue gratuito desde el principio (descarga incluida), pero con el aviso de que se trataba de un período de prueba: al cabo de un año habría que pagar una cantidad anual (0,79 €). SIn embargo, pasaba el tiempo, se cumplían los plazos, y WhatsApp los ampliaba sin cobrar. De hecho, dejó de cobrar incluso la descarga a los usuarios de iPhone.

Ahora de repente, a WhatsApp no le salen las cuentas, tiene que comenzar a cobrar lo que siempre avisó que cobraría, y todo es un drama. Son los malos de la película, y sus usuarios se apresuran a buscar una alternativa a su servicio. Pero no tan deprisa: ¿por qué no reflexionar un poco sobre todo esto?

Lo primero: ¿por qué cobra WhatsApp? Es una pregunta con respuesta sencilla: cobra porque ofrece un servicio a cambio. La verdadera pregunta debería ser: ¿por qué no había cobrado hasta ahora? Eso también tiene fácil respuesta: para expandirse, para que nos acostumbrásemos a usarlo, para que se convirtiese en un servicio “imprescindible” en nuestro día a día. Pero mantener algo como WhatsApp tiene muchos gastos: tiene detrás a la gente que ha desarrollado la aplicación, tiene unos servidores que mantienen el servicio y que habrán ido ampliando todo este tiempo (para no venirse abajo en las nocheviejas, por ejemplo)… todo eso cuesta mucho dinero, y no nos lo ofrecen con fines altruistas. Quieren ganar algo con su servicio, es lo lógico. Y una vez que han demostrado lo útil que es, quieren cobrar lo anunciado, una cantidad bastante simbólica: 0,79€ al año (o incluso menos si se pagan varios años por adelantado).

Sinceramente, si la razón que tiene alguien para no pagar es el precio, creo que no hay mucho que discutir. Allá cada uno. Pero vamos, alguien que tiene un teléfono inteligente, o ha pagado una cantidad elevada por su terminal, o está pagando unas respetables cuotas mensuales a su operadora. Así que los 0,79€ al año (menos de 7 céntimos al mes) no creo que sean el problema. Con impuestos, un SMS viene a costar unos 0,10€. Por tanto es el precio de enviar 8 mensajes cortos en todo un año. Irrisorio en comparación con la cantidad de mensajes que intercambiamos vía WhatsApp. Cierto que hay que añadir el precio de la conexión de datos, pero esa se seguirá pagando, con WhatsApp o con cualquier otra alternativa.

Una posible razón para no querer pagar es el miedo a dar el número de nuestra tarjeta de crédito. Un clásico de Internet. No nos cuesta dejarle la VISA a un camarero, pagar con ella en cualquier tienda, dar nuestro número de cuenta a una operadora o a una eléctrica que cada 3 meses nos factura algo mal, pagar en una tienda online china para comprar un cable y ahorrarse 20 céntimos, pero… ¡cómo vamos a meter los datos de nuestra tarjeta de crédito en la plataforma segura de pago de Google! Yo ahí no tengo problema: hace tiempo que tienen mis datos, y así puedo comprar fácilmente aplicaciones para mi móvil. Se trata de un proceso seguro, y si hay algún problema existen mecanismos de reclamación. No debería preocuparnos. Y además tenemos varias opciones para realizar el pago:

Google Wallet, es decir, la pasarela segura de pago de Google para Android. Es cierto que luego nuestra tarjeta quedará almacenada para futuros pagos, pero también es cierto que nos facilitará las siguientes compras. Por cierto: existe un período de unos 15 minutos durante el cual podemos devolver una compra realizada en la tienda de aplicaciones de Google. Vamos, que no será por facilidades.

PayPal: el método de pago más extendido en Internet, un habitual de las compras en eBay, por ejemplo. Por si no queremos que Google tenga nuestros datos bancarios.

En caso de ser clientes de Movistar o Vodafone, también tenemos la opción de que el importe de la compra (esos 0,79€) se sume a nuestra factura de teléfono. No tendremos que hacer más, ni proporcionar más información. Nuestra operadora se encargará (para gustos, a mí no sé qué me da más -o menos- confianza).

Con todo lo anterior, el precio no es un factor decisivo para dejar de usar WhatsApp, en mi opinión. Ahora bien, existen alternativas más completas (la japonesa Line, la española SpotBros, Joyn por parte de las operadoras, ChatOn de Samsung, y un respetable etcétera) y gratuitas en su mayor parte, que pueden influir en la decisión. ¿Es WhatsApp mejor que el resto de aplicaciones? No, posiblemente no. Es más sencilla, pero no tiene llamadas de voz, ni vistosas pegatinas, ni comunicación con personas cercanas, y los aspectos de seguridad y privacidad no están tan claros. Visto así, cambiarse de aplicación sí que parece tener sentido…

Pero cuidado, que las alternativas gratuitas no lo suelen ser tanto. No caigamos en el error de pensar que los servicios de Google, por ejemplo, son gratuitos, cuando no somos los clientes sino el cebo (para su verdadero negocio, el de la publicidad), y los puede cerrar cuando considere que no le vienen bien para sus planes (caso del cierre de Google Reader, muy reciente). Por tanto, si usamos una aplicación gratuita, pensemos por qué lo es: porque disfrutamos de un período de prueba antes de pagar (como en WhatsApp), porque la aplicación incluye publicidad (algo ligeramente molesto y aparentemente inofensivo, pero que puede acabar consumiendo bastante más batería), o porque a la empresa que esté detrás le interese hacerse de una buena colección de datos personales… Vamos, que yo prefiero en ese sentido a WhatsApp, que deja claro que no mete publicidad, pero que necesita ingresos para mantenerse, antes que a otras alternativas que no cobran pero no dejan claro cómo se las arreglarán para mantener el servicio en el futuro.

¿Qué ocurrirá a partir de ahora? Habrá gente que deje de usar WhatsApp, algunos se marcharán a Line, otros a SpotBros… y para intentar estar en contacto con todos ellos habrá que llevar instaladas en el teléfono 2 ó 3 aplicaciones de mensajería funcionando a la vez. Ese parece ser el siguiente paso, aunque yo me resisto a pasar por ahí. Estas aplicaciones, bastante pesadas ya (en cuanto a recursos) de por sí, están continuamente funcionando en nuestros teléfonos, a la espera de nuevos mensajes, mostrando notificaciones, avisos… tener varias a la vez puede acabar agotando nuestra batería en mucho menos tiempo, y nuestra paciencia a base de cambiar de una a otra. No, en mi caso seguiré con WhatsApp: para lo que lo uso (en el ámbito familiar, y con un puñado contado de amigos, básicamente) me sobra, y me compensa. Además, si un servicio me resulta útil no me cuesta pagarlo, lo hago ya con la música, las películas, y con unas cuantas aplicaciones. Es lo justo.

Pero esta es sólo mi opinión… los que quieran dejar la suya, tienen los comentarios abiertos. Soy todo oídos.

Seguiremos informando.

Así atardecemos en Cantabria

Atardecer en la bahía

Después de muchos días de frío, viento y lluvias, el pasado fin de semana volvimos a ver el sol en Santander. El sábado tuvimos uno de esos atardeceres que es mejor fotografiar que intentar describir. Y casualmente, yo pasaba por allí.

[OE]La imagen que encabeza estas líneas es una panorámica creada a partir de 9 fotografías verticales, abarcando 180 grados. Se puede ver a un tamaño más generoso en mi cuenta de flickr. Me gusta cómo ha quedado, y eso que fue un experimento rápido, a pulso y sin pensar mucho.

Seguiremos fotografiando…

Recordando Roma

He visitado dos veces la maravillosa y caótica ciudad de Roma. La última de ellas, en 2007 ya, decidí que sus calles y personajes bien merecían un reportaje al viejo estilo: con cámara de película y carrete en blanco y negro. Y de aquella idea salió una colección de fotos a la que tengo mucho cariño, con todas sus imperfecciones, pero con mucho carácter.

[OE]Entre todas aquellas fotografías creo que mi favorita es la que aparece bajo estas líneas, en las escaleras de la Plaza de España. Y con esa imagen y con el resto he montado un pequeño vídeo que resume aquellos paseos por calles y callejuelas, entre turistas, devotos y lugareños, con mi Nikon F70 en la mano.

Sombras

Habrá que volver algún día. Seguiremos fotografiando.

Descubriendo besos apasionados

Beso en la playa de Ginebra

Se me acumulan las fotografías pendientes de revisar de vacaciones y conciertos. Hoy he dedicado un rato a las del viaje por Suiza, y una de las imágenes venía con sorpresa…

[OE]De entre las fotografías que tomé durante un corto paseo en barco por los alrededores de Ginebra, encontré una de lo que llaman allí la “playa“, un espigón en medio del lago con algo de arena y un faro en el extremo. La foto había quedado muy oscura, y cuando me he puesto a aclararla, he descubierto a una pareja huyendo del bullicio de los baños y los chapoteos. Es curioso descubrir besos apasionados y ajenos al revisar las fotos de hace meses… ¿se trataría de un amor de verano?

Seguiremos fotografiando…

Mis 12 meses, mis 12 fotografías (IX)

Resumen de 2012

Apurando las últimas horas del año que termina, aquí está mi ya habitual resumen en fotografías, una por mes. Y como siempre, con un poco de todo: conciertos, algún viaje, manifestaciones -cada vez más-, alguna escena curiosa y muchas más fotos en el tintero. Este año he disparado algo menos (unas 8600 fotografías), pero ha dejado, sin duda, grandes recuerdos.

Como siempre digo, las mejores fotos son las que nos quedan por hacer. Y espero que en 2013 no falten ocasiones. Será un año complicado, pero también lleno de pequeños y grandes retos. ¡Feliz año nuevo a todos!

[OE]Seguiremos fotografiando.

Felices fiestas

Escuchando: Villancico para mi cuñado Fernando (Love of Lesbian)

felices fiestas

Seguir buscando pequeñas ilusiones día a día, y no perder nunca el optimismo: esos son mis propósitos para el año 2013. ¿Los compartimos?

Felices Fiestas

Para los curiosos: he preparado una página donde explico trucos que he utilizado en la fotografía de esta postal. Además, se pueden descargar algunos fondos de pantalla y recordar mis postales de años anteriores 🙂

PD: Tipografía Hommage à Escher v2 por Tibor Lantos

Santander en huelga

Huelga 14N en Santander

Esta mañana he estado dando un paseo con la cámara por el centro de Santander, a ver cómo se iba desarrollando la jornada de huelga. Como en ocasiones anteriores, el seguimiento en el comercio es desigual, la mayoría de establecimientos estaban abiertos, y cerraban ocasionalmente al paso de piquetes y demás. Mucha pegatina, mucha pintada, y mucha gente por la calle aprovechando también el día de sol.

Huelga 14N en Santander

[OE]Huelga 14N en Santander

Huelga 14N en Santander

Huelga 14N en Santander

Huelga 14N en Santander

A las 12 comenzaba también la manifestación por la defensa de la Educación Pública, bastante concurrida (unas 3000 personas, por lo que he leído después).

Huelga 14N en Santander

Huelga 14N en Santander

Huelga 14N en Santander

Huelga 14N en Santander

Por aquí dejo algunas instantáneas del ambiente y los detalles que me he encontrado.

Huelga 14N en Santander

Huelga 14N en Santander

Huelga 14N en Santander

Huelga 14N en Santander

Huelga 14N en Santander

Seguiremos fotografiando…

Presentación de El Águila y la Lambda

Pedro Santamaría

El pasado miércoles, un buen amigo estuvo presentando su nueva novela histórica –El Águila y la Lambda– en la librería Estvdio de Santander, en concreto en un espacio recién inaugurado llamado “La V“. A riesgo de parecer poco objetivo, me atrevo a recomendar este libro, tanto como el anterior (Okela). Sea uno habitual del género o no, son libros que atrapan. Pero no he venido aquí a hablar de su libro (bueno,m también), sino de mis fotos

[OE]Tengo cámara nueva desde hace un par de semanas, y aunque aún sigo acostumbrándome a sus peculariedades, esta presentación literaria fue mi primera experiencia real con ella. Promete. Y las fotos han debido de gustar, porque ya han aparecido en entrevistas, páginas del autor y de la librería…

Aquí queda una de ellas, también, como recuerdo de aquella tarde. Y no olviden este nombre: Pedro Santamaría; búsquenlo en su librería.

Seguiremos fotografiando.

El gran Javier Bergia

Escuchando: Melancolía (Javier Bergia)

Javier Bergia

El pasado viernes estuve en concierto de Javier Bergia. Una vez más. Como tantos, descubrí las canciones de este cantautor madrileño gracias a Ismael Serrano: es el batería y percusionista de su banda. Pero Javier es mucho más que eso: es un artista con una larga discografía repleta de temas que merece la pena rescatar… especialmente en directo. Sus conciertos son siempre recomendables, da igual que siempre repita las mismas anécdotas, los mismos chistes… uno no se cansa de escuchar cómo construyó su especiero, o cómo estuvo horas intentando escapar de una interminable versión de Let It Be en un granero. Por ejemplo.

Este último concierto fue en la taberna Malevo, en Riocorvo, aunque por tierras cántabras es más fácil encontrarlo en su rincón favorito de Santander, el bar Rubicón. Allí es fácil que entre chascarrillos, canciones y amigos olvidemos mirar el reloj durante varias horas. Y saldremos canturreando estribillos como el de Alhambra o Melancolía. O quizás algún tema de otro cantautor que nos haya descubierto, como A cántaros de Pablo Guerrero.

Y ya está. Como suele añadir él, tras una parrafada entre canción y canción en la que pierde y recupera hilos varias veces: ya lo he dicho todo.

Seguiremos informando.

Mi Nexus 7

Escuchando: Paranoid Android (Radiohead)

Google Nexus 7

Desde hace unas semanas tengo en mi poder una tableta Nexus 7, un juguete de 7 pulgadas que ha puesto en el mercado Google y fabricado por Asus. Con un precio ajustado y una hoja de características bastante llamativa, está generando bastante comentarios. Que sean más: aquí van los míos.

En primer lugar: tablet, tableta… como lo queramos llamar: ¿pero para qué sirve? Para todo y para nada. Es como un iPad: poca gente se lo compra para algo en concreto, pero lo acaban usando para todo. En mi caso, el objetivo de la compra fue doble: poder trastear con las últimas versiones oficiales de Android nada más salir del horno de Google, y cambiar en los viajes mi portátil por algo más ligero con lo que poder trabajar fuera de casa. Esa era la idea. Luego he comprobado que, desde que tengo la Nexus uso mucho menos el ordenador fijo y el portátil en casa.

¿Cúanto cuesta? Ahora mismo existen dos versiones, una con 8 Gigas de memoria interna, y otra con 16 Gigas. Es importante valorar la capacidad, porque no se puede ampliar con tarjetas de memoria: no tiene ranura. Google vende estos aparatos ajustando márgenes, para hacer negocio luego con los contenidos: quiere que lo usemos para ver sus películas, leer sus libros, etc. Las tarjetas de memoria permitirían poder meter mucho contenido multimedia sin pasar por caja, y eso no les interesa. A lo que íbamos, el precio: 199€ pare el modelo de 8 GB, 249€ para el modelo de 16 GB. Eso hoy. Circulan rumores estos días de que está a punto de aparecer otro modelo con 32 GB, pero no se sabe si se añadirá a los anteriores, sustituirá a alguno de ellos, aumentará de precio, o se quedará en esa franja. Google ha anunciado un evento para el día 29 de este mes en el que seguramente se desvelen estas incógnitas. Por ello, de momento, precaución. Ahora mismo, lo más recomendable es esperar a ver cómo queda la gama antes de lanzarse a comprar.

Google Nexus 7

Un último apunte sobre el precio, en especial del modelo más barato: tiene truco. El único Nexus 7 que ha llegado a las tiendas físicas es el de 16 GB a 249 €. El modelo de 199 € sólo se vende a través de la tienda Google Play, con sus correspondientes gastos de envío. Está claro que a Google le interesa que todo el mundo se centre en el modelo de mayor capacidad.

En mi caso elegí el modelo de 16 GB, comprado en una tienda física. No es que lo vaya usar para almacenar películas pero, ya que no se puede ampliar, mejor ser cauto. Todos sabemos cómo funciona esto de los discos duros y las tarjetas de memoria… parece que nos sobra hueco, pero siempre se acaban llenando.

Google Nexus 7

Google Nexus 7

La tablet viene presentada en una caja bastante elegante, que incluye lo básico: guía rápida, cable micro-USB, cargador, y el aparato en sí. Yo lo compré junto a una funda original, el único modelo que vende Google/Asus de momento: de plástico y en color gris (también la tenían en azul y en rosa en la tienda), envuelve perfectamente la tableta, pero poco más. Ni imán para activar y desactivar la pantalla, ni posibilidad de que sirva como soporte. Por 19€ se hace un poco cara, pero quería tenerla protegida desde el primer momento. Supuestamente está en camino desde Hong Kong otra funda a precio de risa que sí permitirá su uso como “atril“. Algún día llegará, que estas cosas vienen baratas, pero con calma.

Funda de Google Nexus 7

Funda de Google Nexus 7

Funda de Google Nexus 7

En la mano, el Nexus 7 es bonito y sobrio. La cubierta trasera tiene un agradable tacto gomoso, el frontal no tiene ningún botón, y los únicos elementos que rompen sus líneas son sus dos conectores (auriculares y micro-USB en la parte inferior) y los botones laterales (encendido y volumen, a la derecha). También se pueden encontrar cuatro pequeños conectores metálicos en un lateral, que se supone serán para algún tipo de base o similar; de momento no tienen uso. Todo esto en un tamaño contenido por sus 7 pulgadas de pantalla (con resolución 1280×800, bastante respetable), rodeada por un marco negro suficientemente ancho para que se pueda sujetar cómodamente sin riesgo a activar nada por error. Por comparación, el tamaño es similar a mi Kindle con teclado, pero mucho más pesado: en la línea de los equipos de la competencia, pesa 340 gramos.

Google Nexus 7

Google Nexus 7

¿Se hace pequeña una pantalla de 7 pulgadas? Pues depende. Para mí no, pero yo estoy acostumbrado a usar mi (hoy en día) minúsculo móvil de 3.3 pulgadas, por lo que el Nexus 7 me parece un gran salto, una tableta muy adecuada para aquellas aplicaciones y tareas que en el móvil me resultan incómodas. Si en cambio el móvil al que estamos acostumbrados sobrepasa las 4 pulgadas, quizás la pantalla de esta tableta no nos parezca un gran cambio. Lo que es indudable es que es tremendamente portable: un equipo de 10 pulgadas es ideal para el salón de casa, pero un poco trasto si lo queremos transportar, o si tenemos intención de llevarlo siempre encima. Con 7 pulgadas se consigue un equilibrio entre tamaño y portabilidad muy interesante… para mí, al menos. Pero recuerden: tengo móvil pequeño e intención de usar el Nexus 7 para trabajar, en movilidad. Cada cual que valore sus circunstancias antes de decidir por un tamaño de tableta.

Durante el pasado mes de septiembre, al adquirir un Nexus 7 Google regalaba 20€ para comprar aplicaciones en Google Play. Justo después, la tienda de Google celebró sus no-sé-cuantos billones de aplicaciones vendidas, por lo que ofreció durante varios días una selección de juegos y aplicaciones en oferta a 25 céntimos. Ideal para comprar y probar el juguete nuevo. La tableta vino además con una película de regalo (Transformers, el lado oscuro de la Luna, qué mala es) y algunos libros (clásicos) para probar sus aplicaciones de vídeo y lectura (con las que Google espera hacer caja compensando el poco margen que saca de la venta de los dispositivos).

Google Nexus 7

Respecto a la batería, se porta bastante bien. Por lo que he estado viendo, se acerca a lo prometido: unas 9 horas de uso continuo, sin excesos… aunque es difícil de comprobar, ya que lo normal (en mi caso y en mi casa) es que se pase buenos ratos en reposo (con la wifi apagada). Parece que aguanta bien el tirón con la reproducción de películas, y tira más de batería cuando se abusa de los juegos (lógicamente, cuantas más dimensiones tenga el juego, más consume). En cualquier caso, yo creo que aguanta holgadamente una jornada de uso intenso, que suele ser el aspecto más crítico a la hora de valorar la autonomía de uno de estos cacharros.

Como es un producto “oficial” de Google, llega con la última versión de Android (4.1, apodada Jelly Bean) y recibe antes que nadie las actualizaciones pertinentes (en este tiempo ya he recibido 2, ahora mismo tiene ya la versión 4.1.2). Jelly Bean tiene una pinta estupenda, todo funciona como la seda y la respuesta del sistema siempre es instantánea. No sé cuánto se debe al hardware (microprocesador de 4 núcleos, 1 GB de memoria RAM) y cuánto al sistema operativo optimizado (Project Butter, una tecnología que acelera la respuesta y fluidez de Android), pero el caso es que usarlo es una gozada. Para entendernos: es todo tan rápido, instantáneo y fluido como un iPad con su sistema iOS recién salido de la caja. O más.

Google Nexus 7

Una curiosidad: inicialmente el Nexus 7 estaba pensado para usarse en vertical, en formato “libro”: ni los escritorios ni el listado de aplicaciones giraban para mostrarse en formato “horizontal” al girar el dispositivo. Existía una aplicación de terceros que eliminaba esta restricción, pero con la última actualización de Android (4.1.2) ya se permite el giro sin problemas, por lo que su uso en apaisado resulta ahora mucho más cómodo.

Otra de las novedades de Jelly Bean es el asistente Google Now. No se trata de la competencia del Siri de Apple, sino que busca otro enfoque: aunque integra una búsqueda por voz, está centrado más bien en ofrecernos información antes de que nosotros se la pidamos. Me explico con algunos ejemplos: si tenemos una cita en el calendario de Google, el asistente Google Now se encargará de buscar el lugar de la cita en sus mapas, calcular el tiempo que tardaremos en llegar, y generarnos un aviso en caso de que se acerque la hora y no nos movamos. O si estamos fuera de casa, nos indica la ruta y el tiempo estimado para volver, teniendo en cuenta el estado del tráfico. Esos ejemplos los he comprobado, y funciona tal y como suena. Otros casos que no he comprobado aún: aviso de horarios de transporte cuando nos acerquemos a una parada, estación, etc… resultados de eventos deportivos de nuestros equipos favoritos, traductores y conversores de divisas cuando detecte que estamos en otro país… Vamos, que Google Now analiza nuestras preferencias, nuestras citas y nuestra ubicación actual para generar “tarjetas” con información útil. Práctico y con mucho potencial, aunque en España aún no tengamos todas sus funcionalidades operativas al 100%. Contrapartida: lógicamente, todo lo relacionado con la privacidad. Si no queremos que Google conozca nuestra ubicación, todo lo anterior deja de ser eficaz. Cada cual decidirá qué antepone: comodidad o privacidad.

Google Nexus 7

En cuanto a conectividad, el aparato cumple, aunque con algunas ausencias. No existe versión 3G, por lo que únicamente podremos conectarnos a través de una red Wifi (o usando nuestro móvil para compartir la conexión de datos usando Wifi, que con Android es sencillo). Tiene bluetooth, GPS y también NFC (una tecnología de comunicación entre equipos por contacto, que aún no he conseguido probar: un Samsung Galaxy SIII también con NFC no parecía congeniar). El puerto micro-USB mediante el que cargamos la tableta y la conectamos al ordenador también puede tener otros usos: si compramos un cable adaptador (con un micro-USB macho en un extremo y un USB hembra en el otro, es un cable fácil de encontrar, con el nombre de USB OTG, On The Go) podremos conectar al Nexus 7 disositivos de entrada como teclados, ratones o mandos de juegos (he probado los tres casos, funcionan perfectamente).

Google Nexus 7 con gamepad USB y MAME

Una lástima que no funcione con memorias USB (nuevamente, Google limita la expansión de memoria del equipo) aunque existe alguna aplicación de pago que intenta solucionarlo, al menos a medias (permite conectar memorias externas y leer de ellas contenido multimedia y documentos). Puede ser que “rooteando” (consiguiendo acceso root o de administrador, deshabilitado por defecto en todos los terminales Android) se consigan solucionar alguna de estas limitaciones del puerto USB, pero de momento no he querido enredar con ello.

Hay una conexión más que se echa en falta en el Nexus 7, y es la salida de vídeo. No hay manera de conectar la tableta a una pantalla externa. Ni existe conector, ni se puede utilizar la salida USB mediante adaptadores para ese fin. Google quiere que todo el contenido que consumamos se quede en la pantalla de 7 pulgadas.

En estas semanas de prueba, he instalado bastantes aplicaciones y juegos, muchas veces de pago (ha sido económico gracias a los regalos y las ofertas) y la primera conclusión que uno saca al usar una tablet con Android es que el número de aplicaciones adaptadas para ser usadas en un dipositivo de este tipo es bastante reducido. En demasiadas ocasiones (algunas bastante sonadas, como Twitter) el aspecto en pantalla es el de una aplicación para teléfono “estirada“. Existen honrosas excepciones: casi todas las aplicaciones de Google (Maps, Calendar, GMail, etc.), Evernote, Pulse, Flipboard, Google Currents y lectores de noticias similares (que tengo aún por explorar, aunque su aspecto inicial en una pantalla grande es fantástico)… pero en general se nota que falta aún camino por recorrer.

Google Nexus 7

Quitando eso, la experiencia de uso está siendo fantástica: todo funciona como debe, y cuando debe. Las aplicaciones se lanzan y se cierran de manera instantánea. La pantalla es muy cómoda y se escribe bastante bien en su teclado virtual en modo vertical, usando las dos manos. Los juegos en 3D agradecen la potencia de los cuatro núcleos, lo que convierte a la Nexus 7 en una eficaz consola (aunque a mí en general con unos pájaros y unos cerdos me suele sobrar, que no soy mucho de juegos).

En definitiva: un gran aparato, yo de momento estoy muy contento con la compra. Resumo un poco: es muy potente, pero con un tamaño contenido. Si se quiere sólo para usar en el salón de casa, igual es mejor buscar algo con más pulgadas, pero para llevar encima es ideal. No tiene manera de ampliar su memoria externa, ni salida de vídeo, son limitaciones a tener en cuenta. Por lo demás, y a la espera del inminente iPad Mini (llega el próximo día 23, según todas las señales), se trata de un equipo con una relación calidad-precio envidiable. Lo recomiendo, aunque como comentaba por ahí arriba, hay rumores de que aparecerá un modelo de mayor capacidad, por lo que es mejor esperar por si cambian precios o mejoran prestaciones a final de mes.

Y eso es todo por el momento. Seguiremos informando.