Jenga

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Ha pasado bastante tiempo desde que comenté el último juego por aquí. Una mudanza y una nueva casa en la que guardar la ludoteca han tenido gran parte de la culpa. En cualquier caso, tengo intención de retomar la costumbre de hablar de los juegos de mesa que más nos gustan, y hoy es el turno de otro clásico que no debería faltar nunca, la Jenga.

Seguro que todo el mundo lo ha visto alguna vez: una torre de piezas de madera apiladas, de la que hay que ir retirando bloques para colocarlos en lo más alto sin que la estructura se venga abajo. Diversión asegurada para jugadores de todas las edades.

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El juego como tal nació en Ghana, gracias a Leslie Scott. Durante los años 70 fue perfilando el juego en su familia a partir de unos bloques de madera que había comprado en una serrería; en 1983 lo presentó en la Feria de Juguetes de Londres, con el nombre de Jenga, que significa «construir» en swahili. Posteriormente el juego se exportó a EE.UU. y Canadá, y acabó distribuido por el gigante Hasbro en medio mundo. Según su creador se han vendido más de 50 millones de unidades. Y eso hablando sólo del juego oficial. Es muy habitual encontrar clones del mismo en jugueterías, mercadillos de artesanía, etc.

El juego se basa en unos bloques de madera que forman un cuadrado cuando se juntan de tres en tres. Existen 54 bloques, por lo que al apilarlos en pisos de 3 bloques sale una torre de 18 niveles. En cada piso, los bloques se apilan de manera perpendicular al piso anterior. Escrito y explicado así parece más complicado de lo que es en realidad: en las fotografías se aprecia la manera de construir la torre.

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Generalmente, el juego se acompaña de un cartón que envuelve la torre, para facilitar que todo quede alineado al construirla. Una vez en su sitio, se retira el cartón, y… ¡a jugar!

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El mecanismo es muy sencillo, por turnos los jugadores van retirando una pieza de la torre, y la colocan en la parte superior de la misma, creando un nuevo nivel completo cada tres piezas jugadas. La torre se vuelve cada más alta, y más inestable (al faltar bloques en los niveles inferiores). Para retirar una pieza sólo se puede utilizar una mano, y únicamente se pueden tocar las fichas con dos dedos simultáneamente.

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Los bloques se pueden retirar de cualquier nivel, excepto del nivel más alto que esté completo. Existen variaciones sobre esta regla: puede ser el nivel más alto, los tres más altos, etc.

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Dependiendo del modelo de Jenga al que se juegue, los bloques podrán ser más o menos rugosos, más o menos regulares… lo que aporta un toque extra de azar y suerte a las partidas. En nuestra ludoteca tenemos un modelo clónico de Jenga (Torre de Equilibrio, de Toys Pure) comprado en una juguetería educativa ya desaparecida. Como curiosidad, tiene 51 bloques de madera (un nivel menos que el juego original, por tanto).

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Al montar nuestra torre, siempre hay algunas piezas que quedan muy sueltas, y es muy sencillo retirarlas. Suelen ser las primeras que hay que localizar. Una vez hecho el trabajo fácil, vienen las dificultades y los momentos de tensión cuando todo se empieza a tambalear.

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El jugador que tira, parcial o totalmente, la torre, pierde la partida. Dependiendo de cómo se quiera puntuar, se pueden contar puntos negativos al perdedor, o positivos al ganador (el último jugador que haya retirado una pieza con éxito antes del derrumbe).

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Cuando la torre se cae (estrepitosamente, por lo general) suele ser inevitable repetir y jugar otra partida. La torre se reconstruye de manera muy rápida, por lo que es fácil acabar encadenando una partida con otra.

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Existen algunas variaciones sobre la torre clásica, que añaden alguna complicación al juego: hay versiones en la que los bloques son de colores, y con un dado se indica si el jugador tiene que retirar una pieza de un color concreto, o una pieza central, lateral, etc. Una vez regalé un modelo de marca «blanca» de una cadena de jugueterías, y resultó que los bloques de colores eran de plástico en lugar de madera. Al tener mucho menos peso, resultaba prácticamente injugable. Mientras esté construido en madera, no hay problema.

Hasbro comercializa también (aunque la verdad es que yo nunca la he visto en las jugueterías de por aquí) una versión Xtreme en la que los bloques son paralelogramos, lo que añade la posibilidad de construir torres inclinadas o con formas más irregulares. También andan promocionando Jenga Max, donde los bloques no se apilan sino que se enganchan unos con otros, y el objetivo es construir en lugar de retirar piezas… vamos, que es otro juego totalmente distinto.

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Existen también versiones para consolas (Nintendo DS y Wii), así como montones de juegos online por Internet… aunque no le acabo de ver la gracia a llevar a un videojuego algo tan «físico». Me quedo con la madera de verdad.

Sea la versión que sea, se trata de un juego familiar, muy divertido, y que no falla nunca. Uno de esos imprescindibles en cualquier ludoteca. Dependiendo del modelo que se compre, el precio puede variar bastante (sobre todo entre el juego licenciado oficialmente y los clónicos, claro), pero suele ser bastante económico y compensa con creces por la cantidas de risas que garantiza.

Seguiremos jugando.

Enlaces:
Jenga en la Wikipedia (en inglés, la entrada en castellano es muy escueta)
Jenga en BoardGameGeek
Página web oficial de Jenga en Hasbro (en inglés también)

5 comentarios sobre «Jenga»

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