Aquellos maravillosos ladrillos

Escuchando: Another brick in the wall (pink Floyd)

Me ha hecho ilusión encontrarlo, en una bolsa de Amena en casa de mis padres. Si no recuerdo mal, fue mi tercer móvil. El primero fue un Alcatel de dimensiones y peso descomunales. Podía recibir mensajes cortos, pero no enviarlos. Después me cambié a otro de la misma marca, como el que tuvo casi todo el mundo, pero más cuco. Fue mi época de Airtel. Pero llegó Amena, y allá que me fui. Y me compré el móvil de la foto, todo un tanque del que guardo muy buenos recuerdos. Y además, maravillas de la tecnología, tenía vibrador. Toda una novedad por entonces.

Después llegaría mi primer Nokia, al que un tipo le puso un motor para que vibrase en el hall de entrada al SIMO, y al que rompí la pantalla (del teléfono, no del tipo) días antes de otro SIMO en el que compré su sustituto, un Ericsson (sin Sony aún) que fue el primer modelo en España que traía esa cosa llamada Bluetooth; posiblemente el mejor móvil que haya tenido nunca. Me quedé con Ericsson y con su affair junto a Sony durante unos cuantos modelos, pasando de Amena a Movistar, de Movistar a Vodafone… llegó otro Motorola, del que guardo un pésimo recuerdo (comenzaban su época oscura) y volví a Sony Ericsson hasta llegar a mi actual Nokia 3G. Un móvil sencillo pero potente que me ha salido francamente bien, que tengo libre gracias una pelea con Vodafone, y con el que me vine a Simyo. Ha sido mi móvil hasta hoy, que ha llegado un pedido que tenía pendiente, he dejado la antigualla de la foto en la tienda, y me he vuelto con un teléfono con robotito, con el que llevo un rato jugando. Pero eso ya es otra historia.

Seguiremos informando

3 comentarios en “Aquellos maravillosos ladrillos

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