Escrito el 02-09-2004

Hoy me he comprado la Rock de Lux de septiembre, y dedican una página a los Conciertos del Nuevo Milenio de Santiago, así que un mes y medio después es momento de volver a recordar aquel viernes glorioso, y comprobar si mi opinión coincide con la del crítico de la revista…

Antes de leerlo, ya intuía que sí. Porque la crítica de todo el festival lleva por título «San Robert Smith»

De los conciertos del jueves, pone bastante mal a The Darkness, bien a Iggy, muy bien a Massive Attack, y The Chemical Brothers parece que no entran en su órbita de grupos preferidos (un desarrollo irregular que no supo convencer a quien no tuviese química en el cuerpo)

Pasemos al viernes, el día que estuve yo. Starsailor, show de calentamiento con carácter testimonial. Al final reconocieron a dos fans «de verdad» entre las primeras filas y les dedicaron el concierto. Hay que mantener la moral.

Sobre Muse: la cosa se salió de madre y vimos a esos MUSE irritatemente barrocos.

Sobre Lou Reed: Lou Reed fue un muermo.El neoyorkino salió con mentalidad de viejo rockero trasnochado, con un repertorio mal seleccionado, una interpretación excesivamente académica y completamente falta de alma, como una pieza de museo viviente intentando hacer versiones «adultas» del Lou Reed de antaño. Llama a su concierto ceremonia de autodestrucción. No fue para menos.

Pasemos al plato fuerte: The Cure. El festival permitió redescubrir a The Cure en uno de los mejore conciertos de su historia reciente. […] Se destaparon con un concierto sensacional donde su viejo catálogo se reconcilió con sus nuevos temas, y la presunta nostalgia se convirtió en una apabullante ceremonia de autoafirmación. Además de la profesionalidad y de la presencia escénica que desde siempre se presuponen en todos sus directos, se mostraron especialmente pasionales, como viviendo una segunda juventud, y además afinaron con un repertorio casi inmejorable […] Al final, ya al borde de la afonía y tras dialogar en el escenario con sus compañeros de banda , Smith concedió un inesperado tercer bis con discurso agradecido: «Se suponía que ésta no la íbamos a tocar. La siguiente canción es Faith». Grandísimos.

(A lo que yo solo puedo decir: amén)

Sobre los conciertos del sábado, habla del retraso del tal Gary Jules, apañado con la improvisación de Amaral. Habla de un Bob Dylan demasiado clasicista y con repertorio irregular, pero que cumplió con creces. Habla de… bueno, de The Corrs, que no sé que pintaban allí. Este crítico tampoco lo sabe: Luego vinieron The Corrs, no me pregunten por qué, y encima tocaron casi dos horas. Y acaba comentando el gran, pero previsible y nada original, concierto de Echo & The Bunnymen.

Total: que hice bien en ir, en estar ese viernes en Santiago. Estuve en uno de los conciertos con serias posibilidades a llevarse el galardón de concierto del año.

Y además, el resto del fin de semana en Santiago fue genia…. ¿qué más se puede pedir?

Seguiremos informando….

PD: En el vistazo que he echado a la revista, he encontrado una reseña de un disco que tengo por casa, un disco que me llegó en forma de regalo inesperado (como me gusta a mí recibir y dar los regalos), en un sobre y por correo (ya no tan) ordinario Y me hizo ilusión, aunque haga tiempo que no lo escuche, pero eso ya son otras historias…

Como lo normal es que no me regalen nada, me conformo con el cd que viene con la revista, con un tema de adelanto del próximo álbum del mismísimo Tom Waits, junto a una selección (Tricky inc.) del catálogo de ese sello discográfico: ANTI. Sólo lo he escuchado una vez, pero ha sido suficiente… sólo por ese disco, ya merece la pena comprarse la revista…

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