Tu quoque flickr

Muchos ya conocéis mi predilección por flickr, el servicio web que permite publicar y compartir fotografías. Hoy ha añadido una nueva funcionalidad, sorprendente y desconcertante. A partir de ahora, los usuarios con una cuenta de pago podrán publicar también vídeos. Pero… ¿por qué? ¿para qué? ¿qué es un vídeo para flickr?

[OE]
La inclusión de esta nueva característica está levantando bastante polémica entre sus usuarios. No cabe duda de que tal y como se ha implementado (al menos de momento), resulta un servicio un tanto extraño. Definen un vídeo como una foto extensa (¿?), algo personal, simple -ni sobreproducido ni sofisticado- o, en resumen: un Gran Enigma.

Bajo esta extraña definición, pretenden englobar los vídeos que flickr permite publicar: de creación propia, de contenidomoderado y seguro (esto es, para todos los públicos), y con una duración máxima de 90 segundos. Si la película dura más, sólo se reproducirá el primer minuto y medio.

Lo reconozco: no entiendo este movimiento por parte de flickr. Plantar cara a YouTube no parece una opción lógica, ni deseable. YouTube funciona muy bien, pero no deja de ser un cajón de sastre desordenado, caótico y -como página web- feo; flickr, en cambio, siempre se ha destacado por una apariencia elegante, ordenada, y bastante más seria. La inclusión del editor Picnik dentro de flickr me pareció un paso lógico y acertado, por ejemplo. Pero… ¿vídeo? ¿90 segundos? ¿para qué?

Algunos usos del vídeo relacionados con la fotografía pueden ser: pases de diapositivas con música (breves, sólo minuto y medio), tutoriales (¿de 90 segundos?), reportajes (cortos)… no sé, esta nueva posibilidad de publicar vídeo parece un quiero y no puedo. No me termina de convencer. Habrá que ver cómo reacciona la gente, qué contenidos aparecen publicados, y cómo va evolucionando. Desde luego, si entre la habitual selección de destacados comienzan a aparecer vídeos del Chiki Chiki, mal vamos. En cambio, si lo que provoca es la publicación de pequeñas delicias, bienvenido será.

De todos modos, sigo prefiriendo -como medio de expresión- la fotografía al vídeo. Pero eso ya es cuestión, totalmente, de gustos personales.

Seguiremos fotografiando.